Por. Fernando Coca
X: @Fercoca
La noche del miércoles nos llevamos una sorpresa mayúscula.
Quienes votaron por eliminar la reelección de presidentes municipales y legisladores, determinaron que los magistrados electorales se puedan reelegir hasta ¡17 años!
Sergio Gutiérrez Luna, el vicepresidente de la Mesa Directiva en San Lázaro, aseguró que para “evitar un trato diferenciado entre ministros y magistrados y jueces de distrito” con los magistrados electorales -a los que no se contempló para la participación en la elección judicial- ahora se les da la posibilidad para permanecer en el cargo más de tres lustros.
La reacción, no de la oposición, sino del vicecoordinador de la bancada de MORENA, Alfonso Ramírez Cuéllar, a la que pertenece Gutiérrez Luna, fue de indignación por considerarla “demasiado grave que trastoca el mandato del artículo 99 de nuestra Constitución”.
Ramírez Cuéllar llamó a la propuesta “llena de trampas que restaura la reelección de los magistrados de la Sala Superior del Tribunal Electoral de Poder Judicial de la Federación” al considerar que se viola la Constitución.
Los ministros, magistrados y jueces ocupan cargos de elección popular como los regidores, síndicos, concejales, alcaldes, diputados, senadores, gobernadores y presidente de la República.
Para los miembros del Ejecutivo o el legislativo, federal o estatales y municipales, ya no está permitida la reelección, pero para las magistraturas de la Sala Superior del Tribunal Electoral sí.
En una reserva aprobada por la mayoría de los diputados, los magistrados Mónica Soto, Felipe de la Mata, Reyes Rodríguez y Felipe Fuentes, se convierten en beneficiarios de una ley hecha para que no se sientan discriminados.
Parece una reforma dirigida a individuos y no al fortalecimiento de una institución de la República.
La votación para la reserva de Gutiérrez Luna no se separó de la propuesta de mandar hasta el 2028 la elección judicial y por eso pasó.
La propuesta de Gutiérrez Luna traiciona la reforma que impide la reelección que impulsó la presidenta Sheinbaum.
Ahora le tocará al Senado rectificar lo que Alfonso Ramírez Cuéllar llamó “el ridículo nacional”. No podemos desestimar las palabras del diputado más cercano a la presidenta Sheinbaum.
Los demócratas esperamos que los senadores de todos los partidos enmienden la plana al diputado Gutiérrez Luna.
La Letrina. Dicen que fue a declarar, pero nadie lo vio. El señor es un lastre no sólo para el partido, para el movimiento, para la presidenta y para México. Su lugar está fuera de la 4T y de la ética política que el movimiento busca regenerar. Deben resguardarlo en una cárcel, no importa si es en México o en los Estados Unidos.