ORACIONES A SAN LÁZARO La ambición del PVEM, la traición de Huerta y el cinismo de Noroña - Mujer es Más -

ORACIONES A SAN LÁZARO La ambición del PVEM, la traición de Huerta y el cinismo de Noroña

Por. Ernesto Zavaleta

X: @ErnestoZavale

 

A menos de dos meses del inicio del primer periodo ordinario del tercer año de la LXVI Legislatura (1 de septiembre de 2026), Morena y sus aliados ya iniciaron las negociaciones para renovar las Mesas Directivas de la Cámara de Diputados y del Senado. Otra vez la oposición sin fuerza ni ley para disputar posiciones.

Ha comenzado la temporada favorita del Congreso: la repartición de sillas.

Porque en México la política tiene una curiosa religión, los principios se predican en tribuna, pero los cargos se negocian en privado. La transparencia se promete en conferencia de prensa, pero las decisiones importantes suelen tomarse cuando ya se apagaron los reflectores.

Y septiembre, como cada año, trae consigo la ceremonia del cambio de estafeta.

Laura Itzel Castillo Juárez anunció que el proyecto de Reglamento de la Comisión Permanente será entregado hoy lunes a los grupos parlamentarios para su revisión. En apariencia, un asunto técnico. Un documento más en la montaña de papeles legislativos.

Pero en el Congreso se sabe que ningún reglamento es inocente cuando se trata de repartir espacios de poder, hasta las reglas tienen padrinos. Cada artículo puede esconder una negociación, cada modificación puede llevar una firma invisible y cada acuerdo suele tener una factura política pendiente.

La verdadera fiesta está en las Mesas Directivas.

En la Cámara de Diputados la operación parece encaminada: el Partido Verde reclama la presidencia y Morena ya extendió la cortesía política.

El elegido sería Raúl Bolaños Cacho Cué, quien tiene la ventaja de representar a un partido que aprendió hace mucho tiempo que en política no siempre se necesita tener la mayoría; basta con saber cobrar la lealtad.

El Verde volvió a demostrar que en el Congreso mexicano hay partidos pequeños que juegan como grandes, porque conocen el valor de un voto cuando ese voto puede inclinar una decisión.

Así, con los diputados el relevo de Kenia López Rabadán, diputada del PAN, en la presidencia, es casi un trámite. Ricardo Monreal ya expresó su respaldo al diputado verde. Un gesto que en los pasillos legislativos equivale a ponerle nombre al sobre antes de abrir la urna.

En el Senado la historia es distinta, aunque el final es parecido. La oposición puede presentar candidatos, hacer discursos y reclamar espacios, pero la aritmética no le alcanza.

La presidencia del Senado seguirá siendo territorio de Morena, a ninguno de los opositores y socios les alcanza para disputar el nuevo mandato. La pregunta no es si llega un opositor. La pregunta es cuál de los morenistas logrará convencer a los demás morenistas de que él merece la silla.

Ahí aparecen los aspirantes.

Manuel Huerta Ladrón de Guevara, ya levantó la mano, en Veracruz se hace llamar el “Senador del Pueblo”, ¿les suena el título? Dice que buscará consensos. En el lenguaje parlamentario, eso significa contar votos, medir resistencias y descubrir quién sonríe de frente, pero negocia por detrás.

El legislador veracruzano no tiene el apoyo del gobierno morenista de su estado.

Manuel Huerta no logra sus proyectos porque la grilla barata, la calumnia y la deslealtad no reditúan…. Ay Manuelito, estás desbocado y quedando solo, mal visto por todos, porque traicionas siempre”, le dijo públicamente ayer el subsecretario de Gobierno, José Manuel Pozos Castro, quien salió en defensa de la gobernadora Rocío Nahle contra los embates de Huerta Ladrón de Guevara.

Higinio Martínez Miranda sigue en la carrera. Un político que conoce los tiempos, los grupos y esa vieja regla de la política mexicana: quien espera sentado también puede llegar, figura de poder en el estado de México y favorito de su bancada.

Óscar Cantón Zetina también aparece en la lista. Porque en Morena, como en toda organización de poder, siempre hay más aspirantes que sillas. Es otro aspirante con méritos y capacidad de negociación parlamentaria, lo más importante, oriundo de Tabasco y respaldado por el gobernador de esa entidad, Javier May Rodríguez.

Jorge Carlos Ramírez Marín ofrece experiencia. Es la prueba viviente de que en la nueva política algunas puertas que antes parecían cerradas ahora tienen bisagras muy flexibles. Sin embargo, no es probable que Morena entregue las dos presidencias al PVEM.

Y ahí está el verdadero problema: en política todos quieren servir, pero curiosamente casi todos prefieren hacerlo desde la presidencia de una mesa.

Porque así funciona el viejo ritual parlamentario: primero se reparte el poder y después se redacta el discurso para explicar por qué era indispensable.

Que rece quien quiera una comisión, una presidencia o una vicepresidencia.

La pregunta no es quién tiene la razón, sino quién tiene los votos.

Y para quitar seriedad a la discusión, Gerardo Ferández Noroña levantó la mano.

Vaya cinismo.

El peor presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Senadores de que se tenga memoria, Fernández Noroña, insiste en ser reelecto para presidir la cámara alta en el próximo periodo ordinario de sesiones que inicia el próximo 1 de septiembre.

Ni en su casa, ni en su bancada, ni en su partido, ni la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, lo quieren, y para el líder del Movimiento de Regeración Nacional (Morena), Andrés Manuel López Obrador, la deuda con la excorcholata está saldada.

Legisladores de oposición y algunos integrantes de Morena cuestionan que Noroña ha presidido sesiones con un estilo confrontativo, realizando frecuentes intercambios verbales con senadores opositores y, en ocasiones, tomando decisiones que consideran parciales en el manejo del debate. Sus críticos sostienen que la presidencia de la Mesa Directiva debe privilegiar la neutralidad institucional sobre la confrontación política.

Fernández Noroña ha enfrentado en los últimos años resoluciones electorales por presunta violencia política contra las mujeres en razón de género, luego de expresiones y publicaciones que autoridades electorales consideraron violatorias de los derechos político-electorales de mujeres.

Uno de los primeros casos ocurrió en 2020, cuando Fernández Noroña se desempeñaba como diputado federal y fue denunciado por la entonces legisladora del Partido Acción Nacional (PAN), Adriana Dávila Fernández, por expresiones que fueron consideradas como violencia política de género.

El Instituto Nacional Electoral (INE) determinó que el entonces diputado incurrió en esa conducta y el caso llegó posteriormente a la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), que confirmó la resolución y estableció medidas de reparación.

Entre las acciones ordenadas estuvo la emisión de una disculpa pública, así como el cumplimiento de otras medidas determinadas por la autoridad electoral.

Más recientemente, en 2026, Fernández Noroña fue señalado nuevamente por este tipo de conductas, ahora por la alcaldesa de Uruapan, Grecia Jennifer Quiroz, quien presentó una denuncia por publicaciones y expresiones difundidas en redes sociales.

El Tribunal Electoral de Michoacán confirmó la existencia de la infracción y determinó que las expresiones afectaron la imagen pública de la alcaldesa por su condición de mujer y sancionó al senador a dar una disculpa pública, capacitación en materia de violencia política de género y la inscripción de Fernández Noroña en el Registro Nacional de Personas Sancionadas en Materia de Violencia Política contra las Mujeres en Razón de Género.

Que alguien le explique, Gerardo no va a haber más presupuesto para casas de descanso y viajes a medio oriente y Europa, ni para conductoras de TV como asistentes… no más.

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