martes 21 mayo, 2024
Mujer es Más –
PATY BETAZA

La “franqueza” de “El Bronco”

“A las niñas gordas nadie las quiere”.

Tiene razón el gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez “El Bronco” al afirmar que quizo hablar con “franqueza” cuando dijo que “a las niñas gordas nadie las quiere”. Digamos que está en la “naturalidad” de sociedades machistas referirse al aspecto físico de las mujeres a veces con eufemismos para enmascarar el desprecio y la patanería.

Ahí están en el lenguaje cotidiano “la gordibuena” –la mujer que a pesar de estar gorda tiene curvas–. Y qué tal “mi vieja” para referirse a la pareja o “chaparra” y “chaparrita”, así en diminutivo para que se escuche cariñoso o “flaca” y “flaquita”. Habría que recordar cuando en alguna ocasión el expresidente Vicente Fox aceptó que a su primera esposa le decía “Zota” por zotaca, que según la definición del diccionario tubabel.com de regionalismos latinos, en México es un persona de baja estatura; no está,  por cierto registrada, en la Real Academia Española.

Y quién no recuerda “Popotitos”, aquella canción que hicieron famosa “Los Teen tops”, cuya letra decía más o menos así: “ Mi amor entero es de mi novia popotitos, sus piernas flacas son como un par de carricitos… cuando hay aire fuerte la parece volar a Miss Universo nunca va a llegar… Con Popotitos me voy a casar y allí en adelante la voy a alimentar”.

Claro, en la época de los 60, cuando se escuchaba esa canción, también interpretada por Enrique Guzmán, los estándares de belleza eran de mujeres con amplias curvas, pero porqué no, a las flacas “popotitos” también se les podía querer.

Las cosas no han cambiado mucho en décadas. Las expresiones como “esa chava está muy guapa, pero parece que camina de manos” cuando se hace énfasis en lo delgado de las piernas, “Chovi” que sería un sinónimo de “gordi-buena”, “tiene buen teclado” si se refiere a un busto generoso. En fin, la imaginación para hacer referencia al aspecto físico de las mujeres no tiene límite en el lenguaje discriminatorio de la cotidianidad en este país.

Ante la lluvia de críticas recibidas en redes sociales y para no dejar dudas de “su franqueza”  de su “naturalidad” , el “Bronco” explicó que “no me refería a la gordura física, sino al embarazo en las adolescentes porque luego las abandonan”. Y para “justificarlo” : “Yo hablo así, si me pongo formal, no me sentiría yo mismo”.

¿Por qué un gobernador habría que cambiar las expresiones peyorativas hacia la mujer? Tiene doble razón Jaime Rodríguez: entre broncos, bravucones y patanes es normal hablar con “franqueza”, es neto, es espontáneo.

Si eso se dice en público, imagínese usted en privado. Bueno, ya hemos escuchado –en llamadas intervenidas– expresiones “naturales” de desprecio a otro sector también blanco de actitudes discriminatorias como  los indígenas. Si la “naturalidad” de las expresiones de desprecio es pan nuestro de cada día, por qué un gobernante tendría que “romper” la regla. La mera verdad hay que ser francos.

 

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