Lo que recientemente ocurrió con el tan mentado “Tato” o “Tatos”, es una muestra de que los procedimientos carcelarios no se ejecutan con efectividad, aunque
Benito Juárez es un dulce para las voraces inmobiliarias, su centralidad, las vías de comunicación, su estructura urbana con parques, camellones, centros culturales, universidades, teatros.