Por. Saraí Aguilar*
X: @saraiarriozola
Dicen que tanto va el cántaro al agua… y al parecer Nay Salvatori en esta ocasión por fin rompió el cántaro guinda en el que almacenaba su clasismo y falta de profesionalismo en el ejercicio de la política desde la bancada de Morena.
La diputada local de Puebla una vez más se situó en el ojo de las polémicas de redes por un episodio de su podcast “Descasadas”. En esta ocasión, sin embargo, no está teniendo el mismo final que todas las otras controversias, donde ella terminaba mofándose en redes de las “funas”.
Al parecer, el partido que se ha caracterizado por enarbolar a las personas de la tercera edad como parte de su agenda clientelar se vio duramente golpeado por la profunda incongruencia exhibida cuando Salvatori, junto con su compañera de partido Grace Palomares y la colaboradora de Televisa Puebla, Nadia de la Rosa, emitieron despectivas burlas edadistas hacia los hombres mayores, mofándose de su apariencia y vitalidad.
Aunque las legisladoras intentaron minimizar los hechos escudándose en la libertad de expresión y el humor negro, una ola de indignación ciudadana obligó a las involucradas a ofrecer disculpas públicas, algo que de inicio habían asegurado que no harían.
Lo que Nay Salvatori no dimensionó es que Morena ha fincado una parte central de su legitimidad social y discurso político en la defensa, protección y respeto a los adultos mayores (ejemplificado en programas insignia como la pensión universal). Burlarse de este sector poblacional con frases edadistas (“huelen a baúl”) no fue visto sólo como un desliz personal, sino como una contradicción directa a una de las bases del movimiento.
Así que esta vez el pragmatismo electoral –por el que llega a un Congreso un perfil sin la preparación para ocupar un encargo político– le jugó en contra a Morena. El partido en el poder tuvo que evitar el costo institucional que esto representaba.
A diferencia de polémicas pasadas donde el escándalo se diluía en internet, el nivel de indignación pública y la presión de colectivos obligaron a la cúpula del partido a tomar distancia para evitar que el daño salpicara a la marca partidista en su conjunto, en tiempos preelectorales y donde la insignia guinda no está en su mejor momento. Pues bastante trabajo tienen con defender a gobernadoras exhibidas con filtraciones como para sufrir un desgaste por una política jugando a ser tiktoker… o una tiktoker jugando a ser diputada.
Así, las repercusiones no tardaron en concretarse. Salvatori decretó el cierre definitivo del programa y una pausa temporal en redes sociales. Televisa Puebla suspendió de forma indefinida a Nadia de la Rosa y la dirigencia nacional de Morena turnó el caso a su Comisión de Honestidad y Justicia para evaluar la suspensión de los derechos partidistas de las diputadas.
Sin embargo, al margen de las sanciones, este episodio expone los límites del pragmatismo: no se trata de qué tan grave sea la falla, sino cómo les pega en las urnas. Al parecer, a partir de ahora Ariadna Montiel tendrá que decirle a sus afiliados: “más territorio y menos podcast”.
*Doctora en Educación. Máster en Artes. Especialista en Cultura con Perspectiva de Género