Por. María del Socorro Pensado Casanova
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Pocas veces prestamos atención a quiénes integran los organismos internacionales, cómo funcionan o por qué resulta tan importante que determinados perfiles lleguen a esos espacios de representación internacional. En particular, en materia de la defensa de los derechos de las mujeres y la lucha contra la discriminación y la violencia de género, temas que afectan diariamente la vida de millones de personas.
Desde una perspectiva histórico-jurídica, la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, mejor conocida como la CEDAW, fue adoptada por Naciones Unidas en 1979 y es considerada uno de los instrumentos internacionales más importantes para la protección de los derechos humanos de las mujeres. A lo largo de los años, su Comité ha desempeñado una labor fundamental no solamente para supervisar el cumplimiento de las obligaciones de los Estados Partes, sino también para transformar la forma en que el mundo comprende la violencia y la discriminación contra las mujeres.
Por ello, resulta preocupante que las elecciones dentro de entidades de Naciones Unidas pocas veces sean noticia. El pasado 26 de junio tuvo lugar en Nueva York la vigésima cuarta reunión de los Estados Partes de la CEDAW, con el objetivo de elegir a doce integrantes del Comité cuyos mandatos concluirán el 31 de diciembre de este mismo año. Aunque para muchas personas esto podría parecer un proceso lejano o técnico, en realidad representa una de las decisiones internacionales más relevantes en materia de derechos de las mujeres.
Dentro de la lista de candidaturas presentadas por los Estados Partes antes del plazo establecido el 9 de marzo de 2026, México propuso desde el 6 de marzo a la Dra. Marta Clara Ferreyra Beltrán, quien resultó electa para integrar dicho Comité durante el periodo comprendido entre 2027 y 2030. Su trayectoria refleja precisamente la necesidad de construir perfiles especializados y comprometidos con la igualdad sustantiva y la erradicación de la violencia contra las mujeres.
En este contexto, las funciones que desempeña el Comité de la CEDAW se centran en la supervisión de la Convención, la evaluación del cumplimiento de las obligaciones asumidas por los Estados Partes mediante los informes que presentan periódicamente, la atención de comunicaciones y denuncias individuales, así como la emisión de recomendaciones orientadas a precisar el alcance de los compromisos internacionales en temáticas de igualdad y derechos humanos. Además, este órgano impulsa acciones orientadas a visibilizar la violencia de género y las desigualdades estructurales que enfrentan las mujeres en distintos ámbitos.
Precisamente gracias a sus competencias, el Comité de la CEDAW ha emitido observaciones finales y recomendaciones que, a su vez, han impulsado reformas legislativas en distintos países, incluyendo la tipificación del feminicidio, la creación de órdenes de protección y el fortalecimiento de mecanismos institucionales para garantizar el acceso de las mujeres a la justicia. Gran parte del lenguaje jurídico que hoy utilizamos para hablar de perspectiva de género, igualdad sustantiva o violencia estructural nació y evolucionó dentro de este medio.
Cabe destacar que la Dra. Ferreyra Beltrán es Licenciada en Historia y Doctora en Ciencias Políticas y Sociales por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), es Directora General de la Política Nacional de Igualdad y Derechos de las Mujeres en el Gobierno de México y ha participado en la elaboración del protocolo de atención a la violencia de género de la UNAM. Su trayectoria institucional y académica, así como sus publicaciones sobre desigualdades de género, violencia en universidades y cuidados como derechos humanos, reflejan su compromiso con la agenda internacional contemporánea.
Y justamente ahí radica la relevancia de mirar hacia estos organismos internacionales, porque detrás de cada recomendación, de cada observación y de cada avance normativo existen personas reales que construyen criterios, interpretaciones y decisiones que impactan directamente en la vida de innumerables mujeres. Lejos de tratarse de estructuras aisladas, sus discusiones y determinaciones terminan influyendo constantemente en leyes, políticas públicas y mecanismos de protección dentro de nuestros propios territorios.
Necesitamos hablar más sobre Naciones Unidas, sobre la CEDAW y sobre quiénes representan a nuestros países en foros internacionales. Las discusiones que ocurren en Nueva York terminan repercutiendo en sentencias, políticas públicas y formas de entender los derechos humanos de las mujeres. El conocimiento y la sensibilización también forman parte de construir ciudadanía, pensamiento crítico y defensa de los derechos de las mujeres.