Por. Fernando Coca
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La Estrategia Nacional de Control de Drogas 2026 de la Casa Blanca que se presentó esta semana endurece su política en contra de los estupefacientes al definir al fentanilo como una amenaza directa a su seguridad nacional.
Esto significa que habrá una presión directa contra México mucho más dura al exigir más capturas de alto nivel, más extradiciones, destrucción de laboratorios y el bloqueo de los precursores químicos.
La estrategia de la Casa Blanca ya no ve a los cárteles de la droga como grupos del crimen organizado trasnacional, son vistos como organizaciones terroristas que cuentan con un arma de destrucción masiva de origen químico.
El gobierno estadounidense admite que el poder de fuego que tienen esas bandas criminales es de grado militar, lo que les permite desafiar al Estado mexicano, a las soberanías estatales y controlar territorios.
Lo que no acepta Estados Unidos es que son sus armas, las que se fabrican en su territorio, las que permiten aceitar la red de tráfico de fentanilo a su territorio.
Ahí está la explicación de la crisis de violencia que se vive en México y la de salud pública y violencia que registran las calles de los Estados Unidos.
Este grave problema bilateral lo explico en Balas con Remitente. El tráfico de armas de Estados Unidos a México (Editorial Porrúa 2026). El tinglado del comercio ilegal de armas es un negocio que tiene consecuencias mortales en ambos lados de la frontera. En México, las balas asesinan a jóvenes, dejan miles de huérfanos, provocan la salida masiva de comunidades y generan ganancias millonarias a la industria armamentista y a los testaferros que compran armas con el fin de traficarlas.
La otra cara de la moneda es la muerte de decenas de miles de estadounidenses a causa de las sobredosis, principalmente el fentanilo. Una bala esputada en México provoca el envío de miles de dosis que embrutecen y matan a los jóvenes de Cleveland, Ohio, San Francisco, Los Ángeles, Miami o Nueva York.
En su Estrategia contra las Drogas, la Casa Blanca quiere resultados medibles, sin simulaciones, pero no hay un plan amplio, contundente y planificado que impida el tráfico de armas a nuestro país.
Una vez más escuchamos en el debate público en los Estados Unidos que los cárteles son el enemigo, pero, también como siempre, omiten decir quién es el que los arma.
La Administración Trump advierte de más sanciones contra las empresas criminales que proporcionan la logística que permite el tránsito del fentanilo hacia su país. Esas empresas tienen “algo” que les permite llevar la droga al territorio gringo: las armas fabricadas en las plantas de Florida o Tennesse y en las de Nevada o Carolina del Sur.
Para disminuir o acabar con las organizaciones del crimen trasnacional se requiere que los 55 mil puntos de venta de armas que tiene Estados Unidos se regulen de forma más estricta para evitar que los cárteles en México garanticen su impunidad, produzcan drogas y las lleven a la Unión Americana gracias al arsenal militar que las mismas autoridades del ese país se niegan a reglamentar bajo una realidad que los mata a ellos y a nosotros.
Las armas bajan del norte y la droga sube del sur. La red criminal que permite ese tráfico puede ser detenida siempre y cuando Estados Unidos deje de simular.
La Letrina. La crisis política que se vive en México tiene nombre: Donald Trump. La andanada de acciones en contra de nuestro país tiene origen en el caso Epstein, en la fallida guerra contra Irán y el incremento de la inflación, principalmente en las gasolinas, que ponen al gobierno del magnate en una posición muy difícil a meses de que los electores gringos acudan a las urnas.
