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INTERESES CRUZADOS El dinero también necesita un buen guion

Por. Ernesto Madrid

IG: @JErnestoMadrid

 

Hay quienes viven esperando la próxima quincena, quienes pagan una tarjeta con otra y quienes terminan descubriendo que aparentar una vida que no pueden pagar sale demasiado caro. Todos tenemos una película financiera: la diferencia es que algunos escriben el guion y otros acaban pagando las consecuencias.

Ésa fue la reflexión de Oscar Rosado Jiménez, presidente de la Condusef, durante la Semana Nacional de Educación Financiera. Su planteamiento puso el dedo en una herida: nuestras finanzas no dependen únicamente de cuánto ganamos, sino también de cómo gastamos, por qué nos endeudamos y qué hacemos con nuestros impulsos.

Su propuesta de atraer, administrar y multiplicar resume el camino: definir objetivos, controlar gastos y construir ahorro. Pero la lección no termina en el usuario. También interpela a las instituciones financieras.

Porque mientras la Condusef llama a las personas a tomar mejores decisiones, la banca tiene que demostrar que sus productos ayudan a conseguirlo y no convierten la necesidad de crédito en una fuente de problemas.

Emilio Romano, presidente de la Asociación de Bancos de México (ABM), defendió el papel de la banca en la protección del ahorro, el crédito responsable y la inclusión financiera. También destacó el interés compuesto y la necesidad de coordinar los esfuerzos de educación financiera.

El argumento es válido, pero deja una pregunta: ¿de qué sirve ampliar el acceso al crédito si el usuario no comprende su costo total, las comisiones o las consecuencias de incumplir? La banca necesita clientes capaces de pagar; las familias necesitan productos transparentes y condiciones que puedan entender. No basta con invitar a todos a entrar al sistema financiero: también hay que evitar que entren sin conocer las reglas.

La responsabilidad es compartida, aunque no idéntica. El usuario debe informarse y decidir con prudencia; las instituciones deben explicar sin letra chiquita lo que venden. Y la educación financiera no puede ocultar que los bajos ingresos y el costo de vida también limitan la capacidad de ahorrar.

Al final, el dinero no garantiza la felicidad, pero una mala decisión financiera puede comprometer años de tranquilidad.

Por eso la pregunta de Rosado Jiménez merece quedarse: ¿qué película financiera te cuentas?

Porque una cosa es cambiar el guion y otra muy distinta descubrir que alguien más escribió las condiciones de tu deuda. En tus finanzas, tú puedes cambiar la historia; la banca también debe hacerse responsable de cómo participa en ella.

 

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