La mayor cantidad de hallazgos se registró en 2024, con 22 fosas hasta septiembre, seguido de 13 en 2022, diez en 2023, siete en 2020 y seis en 2021.
Para determinar su posible vínculo con feminicidios, las investigadoras contrastaron las características de cada caso documentadas por medios de comunicación con las razones de género previstas en el Código Penal Federal para este delito.
Entre otros hallazgos, la investigación detectó que el 60.7 % de estas fosas se encontraba en inmuebles privados, frente al 14.3 % localizado en predios y proporciones menores en caminos, cerros, barrancas, pozos o cuerpos de agua.
“Del 60 % de los inmuebles privados, un 38.2 % corresponden a propiedades de la propia víctima o del perpetrador o de una propiedad que compartían juntos”, detalló Mariana Marchand, investigadora del Programa de Derechos Humanos de la Universidad Iberoamericana (UIA).
La experta destacó que este hallazgo es “especialmente revelador” para dimensionar el fenómeno de fosas clandestinas vinculadas al feminicidio, una vertiente poco documentada de las crisis de desapariciones y de violencia feminicida en el país.
En ese sentido, enfatizó que “las autoridades deben tener en cuenta estos hallazgos en inmuebles para después, de cierta manera, facilitar los cateos (investigaciones de la autoridad ligadas a delitos) a las familias buscadoras”.
“¿Cuántas mujeres hay, con lo que determinamos, enterradas en inmuebles privados que no sabemos (dónde están)?”, planteó, al señalar que hay una buena posibilidad de que “muchas mujeres víctimas de feminicidio” no han sido encontradas todavía “sobre todo por estas dificultades técnicas de buscar en inmuebles privados”.
La especialista explicó además que estas fosas presentan una característica “atípica” frente a otros contextos de inhumación clandestina, ya que cuando se vinculan con feminicidio, con frecuencia es posible identificar a las víctimas y reconstruir las circunstancias de su desaparición y asesinato.
Marchand precisó que alrededor del 70 % de los casos documentados fueron reconocidos oficialmente como feminicidios, aunque señaló que no existen elementos para atribuir los casos restantes a un intento deliberado de invisibilizar el delito.
Entre 2020 y 2024, el estudio halló que del total de víctimas, 355 eran mujeres y 1.151 hombres, es decir, tres de cada cuatro. En términos generales, el informe registró al menos 5 mil 152 fosas clandestinas documentadas por las fiscalías, con 5.718 cuerpos humanos, entre 2006 y septiembre de 2024.
En el mismo periodo de tiempo, medios de comunicación reportaron 3 mil 516 fosas clandestinas, 8 mil 341 cuerpos y 52 mil 305 restos humanos.
La investigadora Andrea Horcasitas puntualizó en el evento que, aunque las fiscalías registraron 46 % más fosas que los medios, estos últimos documentaron 46 % más cuerpos de personas.
Finalmente, Olimpia Montoya Juárez, hermana buscadora en Guanajuato, advirtió que las familias y colectivos siguen “haciendo la labor del Estado” al buscar en todo tipo de terrenos y predios, poniendo en riesgo sus vidas y enfrentando crecientes agresiones durante las búsquedas.
Con información de EFE