¿Cómo afectan las TIC el sueño y el bienestar? - Mujer es Más -

¿Cómo afectan las TIC el sueño y el bienestar?

Foto: Pixabay

Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) han transformado la manera en que las personas se comunican, estudian y trabajan. Sin embargo, el incremento del tiempo frente a las pantallas también ha despertado preocupación por sus efectos sobre la salud física, mental y la calidad del sueño.

Durante la conferencia “Trastornos del sueño y mentales inducidos por el uso de las tecnologías de la información y la comunicación”, el Dr. Fructuoso Ayala Guerrero, el maestro Marcos Verdejo Manzano y la estudiante Saori Rodríguez Espejo analizaron cómo la hiperconectividad puede afectar el descanso, el bienestar emocional y los hábitos cotidianos.

La luz de las pantallas y su impacto en el sueño

Uno de los efectos más documentados del uso nocturno de dispositivos electrónicos es su influencia sobre los mecanismos biológicos que regulan el sueño. De acuerdo con el Dr. Fructuoso Ayala Guerrero, cuando una persona utiliza el teléfono celular durante la noche, el cerebro puede interpretar erróneamente que todavía es de día.

Esta situación ocurre porque los dispositivos electrónicos modernos emiten luz azul, una longitud de onda capaz de influir de manera importante en el sistema biológico responsable de regular los ciclos de sueño y vigilia.

En la retina existen células especializadas que detectan este tipo de luz y envían señales al núcleo supraquiasmático, una región cerebral considerada el principal regulador del reloj biológico humano. A partir de esta información, el organismo ajusta múltiples funciones fisiológicas de acuerdo con las condiciones de iluminación del entorno.

Cuando estas células perciben la luz azul emitida por las pantallas durante la noche, el cerebro recibe una señal similar a la que produciría la luz solar. Como consecuencia, se inhiben procesos fisiológicos que normalmente preparan al organismo para el descanso, entre ellos la producción de melatonina, hormona fundamental para iniciar el sueño.

La disminución de melatonina puede provocar diversas alteraciones, como dificultad para conciliar el sueño, retraso en la hora habitual de dormir, despertares frecuentes durante la noche, sueño menos profundo y reducción del tiempo total de descanso.

Cuando estos hábitos se mantienen durante largos periodos, las alteraciones del sueño pueden volverse crónicas y dar lugar a síntomas característicos del insomnio, como fatiga persistente, irritabilidad, falta de energía y somnolencia durante el día.

Del descanso al desempeño diario

Sin embargo, las consecuencias de dormir mal no terminan al despertar. El sueño es una necesidad biológica esencial para el correcto funcionamiento del organismo y participa en procesos fundamentales relacionados con la memoria, el aprendizaje, la regulación emocional y la recuperación física.

Por ello, cuando una persona duerme menos de lo necesario o experimenta una mala calidad de sueño, su desempeño cotidiano puede verse seriamente afectado. Entre las consecuencias más frecuentes se encuentran la disminución de la atención, una menor velocidad para procesar información y dificultades para resolver problemas, explicó Rodríguez Espejo.

En el ámbito educativo, los estudiantes que descansan de manera insuficiente suelen presentar mayores dificultades para concentrarse en clase, comprender nuevos contenidos y recordar información previamente aprendida. Esto puede traducirse en menor rendimiento académico y disminución de la motivación hacia el estudio.

En el contexto laboral ocurre algo similar. La privación de sueño se relaciona con reducción de la productividad, aumento de errores, dificultades para la toma de decisiones y problemas de puntualidad. Además, la somnolencia incrementa el riesgo de accidentes laborales y de tránsito, especialmente cuando se conducen vehículos o se opera maquinaria.

Las consecuencias de la privación crónica del sueño

La falta de descanso adecuado no solo afecta el rendimiento diario. Diversos estudios han demostrado que la privación crónica del sueño puede tener repercusiones importantes para la salud física.

Entre las más relevantes se encuentran las enfermedades cardiovasculares. Dormir poco puede favorecer el aumento de la presión arterial, alterar la regulación del ritmo cardíaco e incrementar el riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares.

Asimismo, la alteración de los ciclos de sueño afecta el metabolismo corporal. Las personas que descansan de manera insuficiente presentan una mayor probabilidad de desarrollar obesidad, debido a cambios hormonales que aumentan el apetito y favorecen el consumo de alimentos con alta densidad calórica.

También existe una asociación importante entre la falta de sueño y el desarrollo de diabetes tipo 2, debido a alteraciones en la sensibilidad a la insulina. A ello se suman desequilibrios hormonales que pueden afectar distintos procesos metabólicos, reproductivos y de crecimiento.

El sueño también desempeña un papel fundamental en el fortalecimiento del sistema inmunológico. El Dr. Ayala Guerrero explicó que, durante el descanso nocturno, el organismo activa mecanismos de reparación celular y produce sustancias que ayudan a combatir infecciones y controlar procesos inflamatorios.

Por esta razón, las personas que mantienen hábitos de sueño saludables suelen presentar una mejor respuesta inmunitaria frente a virus, bacterias y otros agentes patógenos. En contraste, la falta de sueño puede disminuir la eficacia de las defensas naturales del organismo, aumentar la susceptibilidad a enfermedades infecciosas y prolongar los tiempos de recuperación durante una enfermedad.

Cuando la conexión permanente genera ansiedad

Además de las consecuencias fisiológicas relacionadas con la falta de sueño, el uso excesivo de las tecnologías digitales puede afectar directamente la salud mental y emocional.

Las plataformas digitales están diseñadas para captar y mantener la atención de los usuarios mediante actualizaciones constantes, mensajes instantáneos y notificaciones permanentes. Esta dinámica favorece un estado continuo de vigilancia y disponibilidad que puede generar tensión psicológica.

Muchas personas desarrollan el hábito de revisar repetidamente sus dispositivos por temor a perder información importante, mensajes o acontecimientos relevantes. Este fenómeno se conoce como FOMO, por la expresión en inglés Fear of Missing Out, que puede traducirse como “miedo a perderse algo”.

De acuerdo con Rodríguez Espejo, el FOMO genera una preocupación constante por permanecer conectado y actualizado, lo que puede incrementar significativamente los niveles de ansiedad. Con el tiempo, la necesidad permanente de responder mensajes, revisar redes sociales y mantenerse disponible digitalmente puede producir agotamiento mental, irritabilidad, dificultades para relajarse y estrés crónico.

Atención fragmentada en la era de las notificaciones

La hiperconectividad también influye en la manera en que las personas gestionan su atención.

Las notificaciones digitales constituyen uno de los principales factores de distracción en la actualidad. Cada alerta sonora o visual desvía automáticamente la atención hacia un nuevo estímulo, incluso cuando la interrupción dura apenas unos segundos.

Aunque parezcan insignificantes, estas interrupciones obligan al cerebro a abandonar temporalmente la tarea principal para procesar información adicional. Posteriormente, la persona debe realizar un esfuerzo cognitivo para retomar la actividad original.

La repetición constante de este proceso puede disminuir la capacidad de concentración sostenida y afectar el rendimiento intelectual. A largo plazo, la exposición continua a estímulos digitales rápidos y cambiantes puede favorecer hábitos de atención fragmentada y dificultar la realización de actividades que requieren concentración prolongada.

Dependencia tecnológica y sistemas de recompensa

La tendencia a revisar constantemente los dispositivos no responde únicamente a la costumbre. También está relacionada con mecanismos cerebrales vinculados con la recompensa y la motivación.

Las redes sociales y muchas aplicaciones digitales utilizan sistemas diseñados para ofrecer retroalimentación inmediata mediante “me gusta”, comentarios, mensajes y otras formas de reconocimiento social.

Estas recompensas activan circuitos neuronales asociados con la liberación de dopamina, un neurotransmisor relacionado con las sensaciones de placer y satisfacción. Cada interacción positiva genera una experiencia gratificante que incentiva la repetición de la conducta.

Con el tiempo, algunas personas desarrollan una necesidad creciente de revisar continuamente sus dispositivos en busca de nuevas recompensas digitales. Este patrón puede evolucionar hacia una dependencia psicológica caracterizada por la dificultad para controlar el tiempo de uso, ansiedad cuando no se tiene acceso al dispositivo e interferencia con actividades importantes de la vida cotidiana.

Por ello, el uso problemático de las TIC no debe evaluarse únicamente por la cantidad de horas frente a una pantalla. Lo verdaderamente relevante es determinar si la tecnología está afectando el sueño, las relaciones sociales, el rendimiento académico o laboral, la salud emocional y la capacidad de autocontrol.

Las consecuencias físicas de pasar demasiado tiempo frente a las pantallas

Los efectos del uso excesivo de las TIC también pueden manifestarse a nivel físico.

Una de las molestias más frecuentes es la fatiga visual digital, provocada por la exposición prolongada a pantallas. Durante el uso de dispositivos electrónicos, las personas suelen reducir la frecuencia de parpadeo, lo que favorece la aparición de ojo seco, irritación ocular, visión borrosa y dolores de cabeza.

Asimismo, las posturas inadecuadas adoptadas durante el uso de teléfonos móviles y computadoras generan sobrecarga muscular en el cuello, los hombros y la espalda. Cuando estos hábitos se mantienen durante periodos prolongados, las molestias pueden convertirse en dolores crónicos.

A ello se suma el sedentarismo asociado con el tiempo excesivo frente a las pantallas. La disminución de la actividad física incrementa el riesgo de obesidad, enfermedades cardiovasculares y diversos trastornos metabólicos.

Tecnología y bienestar: encontrar el equilibrio

A pesar de los riesgos descritos, el maestro Verdejo Manzano destacó que las TIC no son perjudiciales por naturaleza. Por el contrario, han generado avances extraordinarios en ámbitos como la educación, la salud, la investigación científica y la comunicación.

La educación a distancia ha ampliado el acceso al conocimiento para millones de personas; la telemedicina permite acercar servicios especializados a regiones alejadas, y numerosas aplicaciones facilitan el monitoreo de la actividad física, la calidad del sueño y otros indicadores de salud.

Por ello, el impacto de estas tecnologías depende en gran medida de la forma en que se utilizan. Un uso responsable puede potenciar el aprendizaje, la productividad y el bienestar; en cambio, uno excesivo o descontrolado puede generar consecuencias negativas para la salud.

Hacia hábitos digitales más saludables

La prevención de los efectos adversos asociados con el uso excesivo de las TIC requiere el desarrollo de hábitos digitales saludables. Entre las principales recomendaciones del Dr. Fructuoso Ayala Guerrero se encuentran limitar el uso de pantallas antes de dormir, establecer horarios de desconexión, desactivar notificaciones innecesarias y promover actividades recreativas que no dependan de dispositivos electrónicos.

Los especialistas también destacaron la importancia de que padres, docentes y profesionales de la salud orienten el uso de la tecnología en niñas, niños y adolescentes, una población particularmente vulnerable a los efectos de la hiperconectividad.

Asimismo, recordaron que debe evitarse el uso de teléfonos móviles mientras se conduce, ya que esta práctica incrementa significativamente el riesgo de accidentes debido a la distracción que genera.

Beneficios que traen desafíos

Más allá de sus beneficios, las TIC plantean nuevos desafíos para la salud y el bienestar. Aprovechar sus ventajas sin comprometer el descanso, la atención y el equilibrio emocional exige desarrollar una relación más consciente con la tecnología. En una sociedad cada vez más conectada, aprender a desconectarse también se ha convertido en una necesidad.

 

UNAM Global

Related posts

Presidenta felicita a los papás de México en su día

Lluvias en México han sido 15 % más intensas en lo que va del año

Emiratos Árabes Unidos se suma a países que prohíben redes sociales a menores de 15 años