«SOBRE LA LÍNEA»: Que tire la primera piedra - Mujer es Más -

«SOBRE LA LÍNEA»: Que tire la primera piedra

 

Vaya lío, vaya vergüenza, otra vez en Argentina.

No podía dejar pasar lo ocurrido en suelo sudamericano, el pan de cada día del futbol argentino. Ellos están acostumbrados a este tipo de situaciones, apedrear el camión del equipo rival es cosa de niños, pero como en esta ocasión, las miradas del mundo deportivo estaban sobre la final de vuelta de la Copa Libertadores entre los dos equipos más grandes e históricos de Argentina, River Plate y Boca Juniors, entonces se tomaron medidas “severas”, que de haber sido un juego local, a nadie le habría importado.

Seguidores de River lanzaron lo que pudieron al camión de Boca mientras éste se dirigía al Estadio Monumental, rompiendo algunos vidrios del autobús, hiriendo  por lo menos a tres jugadores que viajaban rumbo a la gran final, hecho que provocó que se suspendiera el partido y que dejó en suspenso en dónde se jugará y si será el 8 o 9 de diciembre.

Lo que se me hace increíble, es que muchos aficionados, siguen pensando en que es parte del futbol, que así es la vida de los hinchas, de los que van cada semana a “apoyar” al equipo de sus amores y que no conciben que otras personas le vayan a otro equipo. Son esas personas que disfrutan ver la sangre en sus puños, que en muchas ocasiones, drogados y borrachos, pierden la cabeza y mandan al hospital a sus rivales ante la más mínima provocación.

Este tipo de aficionados, realmente creen que está bien, que deben de defender su territorio, su estadio, que no permiten que nadie se burle de ellos, y que antes de que eso suceda, prefieren incluso matar a otra persona, si, escribí matar, pero para ellos, la palabra matar parece algo vago e intrascendente.

En Argentina, las barras son las que mandan, las que mueven a su futbol, a los dirigentes, incluso a los gobernantes, y es por eso que lo ocurrido podrá suceder una y otra vez y no pasará absolutamente nada. Lo único que provocan, es que muchos radicales copien las acciones y las apliquen en países como México, en donde como estos tipos violentos, hay y en gran número.

Si, el futbol es apasionante, y los que lo hemos jugado y vivido, sabemos que los ánimos se calientan, pero no como para golpear a alguien y menos hasta el último suspiro.

Mientras las autoridades dejen en libertad a los que golpean, y estos sigan entrando a un estadio, las cosas no van a cambiar.

Lo que ocurrió en Argentina, que parece insignificante, no lo es, porque en algunos meses hablaremos de un muerto, ahí, en México o en otra parte del mundo, justificándose con el “amor” por los colores de un equipo.

¿De verdad estamos tan mal como sociedad?, ¿En qué siglo estamos, en el que pierda muere?

Si logró llegar a uno de esos radicales que le encanta partirse la cara con sus rivales, le preguntaría, ¿Y si fuera tu hermano, padre o madre, lo harías?, ¿Te gustaría enterarte que uno de los tuyos murió por vestir una camiseta contraria? No quiero ni pensarlo, pero se que algunos contestarían que no les importa y que el amor por la camiseta va más allá, incluso que de la sangre propia.

Hoy los quiero invitar a reflexionar, a que piensen cuando le griten a sus hijos en una cancha de futbol, que no se dejen, y que si los patean, contesten igual o que cuando los lleven al estadio, los apoyen a gritar, “Pégale”. ¿Realmente eso quieren?, ¿saben qué daño le están haciendo a sus hijos?

Recuerden que el deporte es una gran herramienta para unirnos, y que la rivalidad es algo que debe de existir, pero que la mejor forma de actuar, es aceptar la derrota y esperar la revancha, y que los gritos de dolor por un herido o riña, se conviertan en gritos de alegría y festejo por los goles de tu equipo, ese que te necesita, y te necesita apoyándolo, sin golpes, sin violencia.

 

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