«LA HOGUERA DE LAS VANIDADES»: La Presidencia no es la lotería, ni el premio mayor - Mujer es Más -

«LA HOGUERA DE LAS VANIDADES»: La Presidencia no es la lotería, ni el premio mayor

Ojalá el rigor de la selección para los que quieren ser candidatos fuera tan exhaustivo.

Todos quieren ser, pero ¿cuántos cumplirían los requisitos? Como si fuera sacarse el premio mayor de la lotería, es decir, cuestión de suerte y no de buscar esforzarse por conseguir un alto puesto en una gran empresa, los suspirantes a la candidatura mayor, la de 2018, de cualquiera de los colores o partidos, creen tener méritos suficientes para gobernar y administrar política y económicamente la gran empresa que es un país, México en este caso.

Lo primero que se le solicita a una persona cuando busca un trabajo, son una serie de requisitos básicos como empezar por llenar una solicitud, que pareciera un paso sencillo, pero ¿cuántos de los pretendientes a la postulación de algún color podrían rellenar de puño y letra, personalmente sin la ayuda de asesores, secretarias, colaboradores, achichincle, recaderos o ujieres este papelito?

Después, regularmente se solicita una identificación oficial vigente, un currículum actualizado en donde se anexen documentos probatorios de que todo lo que se dice en este corresponde a la realidad, referencias y constancias de los empleos anteriores, con teléfonos, nombres de jefes  que puedan dar referencias de su desempeño y por supuesto resultados, honorabilidad, honestidad, etcétera, y en este caso también podría ser que se pidiera o exigiera a los que quieren o están más que apuntados, sean de  algún color o partido o se hagan llamar independientes, las referencias de sus representados, dado el caso de que hubieran sido elegidos,  o miembros de algún congreso local o federal  por la vía plurinominal o integrantes de algún gobierno.

En este paso, seguramente  alguno o alguna,  o varios quedarían fuera, ya sea por no haber estudiado lo que dicen en esos papelitos, que muchos elaboraran solo a manera de impresionar, o porque sus exjefes o representados no dieran las referencias adecuadas  para poder permanecer en el  siguiente paso de la selección.

Deberían también someterse a una investigación exhaustiva igual que cualquier mortal deseoso de aspirar a un cargo. Habitual y recientemente se solicita una constancia de no antecedentes penales, y una constancia de no inhabilitación en el gobierno local o federal.

En el caso de los que han sido miembros de algún congreso deberían de hacer pública la forma en que han votado por cual o tal tema de importancia, por ejemplo: aumento a impuestos, aumento a gasolinas, reformas de telecomunicaciones, reformas administrativas, reformas políticas,  reformas energéticas, reformas en materia de justicia, leyes que afectan a los mexicanos, distribución del gasto en educación, salud, y será importante y fundamental saber cuál es su postura definida, en temas como el aborto, la igualdad o equidad de género, entre muchos otros aspectos.

Y después vienen los exámenes, psicológicos, psicométricos, toxicológicos, y entrevistas de todo tipo. ¿Estarían dispuestos los aspirantes a someterse como cualquier mortal a este tipo de pruebas?

Y en el caso de haber llenado los requisitos y pasar las pruebas de selección,  los señores o señoras que desean con gran fervor aparecer en las boletas del 2018, ¿serían sometidos a constantes y regulares evaluaciones  como sucede  en las empresas privadas y en caso de no dar los resultados  o de no cumplir las metas… adiós muy buenas… y que se busquen otra chamba?

Ojalá el rigor de la selección para los que quieren ser candidatos, fuera tan exhaustivo como lo es para postularse y/o llenar los requisitos de un nuevo trabajo, eso haría que la boleta del 2018 se redujera drásticamente, porque seguramente pocos, muy pocos quedarían en ella.

Cartelera semanal:

Felices los 4(PRI; PAN; PRD y Morena) y ampliamos el cuarto… ¡ah! no la boleta.

Quien quiera azul celeste… que junte las firmas.

De qué me sirve llorar… si el dedazo no me señala.

Despacito… y sabrán quién es el elegido.


Paloma Ruiz. Comunicóloga por la UNAM, con especialidad en Marketing por la Universidad de Berkeley. Ha combinado a lo largo de su vida profesional el análisis político en diversos medios de comunicación nacionales e internacionales, con el diseño de estrategias de comunicación y las relaciones públicas. Amante del mar y el buceo.

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