«GINECEO»: Katy Jurado, arquetipo del esplendor mexicano - Mujer es Más -

«GINECEO»: Katy Jurado, arquetipo del esplendor mexicano

Para Renata, por su gusto, aprecio y porque me enseñó que la Jurado cantaba ópera. 

Andrés Soler (Don Andrés) ¿Qué tienes, estás de malas?

Katy Jurado (Paloma): No, ¿quieres que me ponga a bailar?

Don Andrés ¿A ver qué le pasa a mi Paloma?

Paloma: Mira mis manos, cómo se me están agrietando

Don Andrés: Pobres manecitas, con un beso se te curan

Paloma: ¡Te embarras de crema hombre!

(beso al cuello de Paloma)

Paloma: ¿Ya acabaste?

Don Andrés: ¡Oh señor!

Paloma: Ya no te enojes, me duele mucho la cabeza y me da mucha muina verme así las manos. Toy muy cansada, no me siento bien.

Don Andrés: El cuento de siempre, cada vez que te busco y quiero se cariñoso contigo siempre te duele algo. Cuando no es el estómago es la cabeza y cuando no es la cabeza el estómago.

Paloma: Pues ahora me duelen hasta las uñas, no es culpa mía. ¿Qué quieres que haga?

Don Andrés: Lo que hacen las demás mujeres, tomarse una aspirina, ser amables y no poner esa cara de mártir.

Paloma: No tengo otra. Si no te gusta la calle está llena de mujeres

Don Andrés: Eso me saco por ser bueno contigo. Si te jalara de las riendas, no me tratarías como de la basura.

(toc toc toc)

Don Andrés: Debe ser el bruto, ábrele y que se acomode en el almacén…

(El Bruto, fragmento, 1952) Luis Buñuel 

 

Dice Carlos Monsiváis que el cine preside la tarea informativa: “Éstos son el rostro, la voz, la gesticulación de los mexicanos. Lo que se hurta de conocimiento político se compensa con nociones visuales y auditivas”. Se trata de todos los modelos que se convierten en arquetipos de los rezagos que ha dejado la revolución y de un país que intenta, a la brava, insertarse en la modernidad, el urbanismo y el cosmopolitismo.

 

Y es que cada personaje interpretado en el cine mexicano posee características propias del “ser humano”, dependiendo de la época que representa: el bastardo, el infiel, el pelado, la prostituta, el burócrata, el macho, el teporocho, etcétera. Incluso habrá veces que muchos de estos arquetipos contengan muchos de éstos mismos a la vez.

 

María Cristina Estela Marcela Jurado nació en Guadalajara, Jalisco en 1924. De familia conservadora, padre militar y madre dedicada al hogar y al bel canto. Katy Jurado, como se le conoció en el ambiente artístico, desafió las tradiciones familiares para convertirse en estrella de cine. Comenzó a hacer sus pinitos en el teatro, aunque su paso por las tablas fue fugaz ya que su inconmensurable belleza la catapultó de inmediato al cine. Emilio el “Indio” Fernández, amigo de la familia, la invitó a participar en un papel como extra en la cinta “la isla de la pasión”, pero no sería sino hasta 1943 cuando tendría un rol más importante en la película “No matarás”, de Chano Urueta.

 

Sin embargo, Jurado aspiraba a más. Y como menciona Alejandro Aura, “aquella jovencita deslumbrante más tarde encarnaría el modelo de todas las Venus y Afroditas posibles”. Su belleza y talento la llevaron a Hollywood para trabajar al lado de Budd Boetticher, John Wayne, Gilbert Roland, Stanley Kramer y Grace Kelly y Elvis Presley.

 

Para la década de los años cincuenta, vuelve a México cuando el país se encontraba en pleno “desarrollismo” económico y para 1953 protagonizó “El bruto”, de Luis Buñuel, junto a Pedro Armendáriz, por la que recibió un Premio Ariel.

 

(Katy Jurado) Paloma: Oye y ¿de qué hablas con las mujeres?

(Pedro Armendáriz) Bruto: Sepa la bola

Paloma: Se me figura que nunca has salido con ninguna, ¿verdad?

Bruto: Una que otra nomás

Paloma: Ah claro, de esas con las que no hay que hablar

Bruto: De esas y de las otras

Paloma: No me digas, ¿de cuáles, alguna criada?

Bruto: También, pero de las otras, también

Paloma: ¿A poco has tenido una mujer decente?

Bruto: Bueno, decente, decente no, pero casi

Paloma: Y que le dijiste para convencerla

Bruto: Eso no se cuenta, pero la convencí

Paloma: Pero si eres mudo, se me hace que son ellas las que te tienen que tirar un lazo para te     atrevas

Bruto: ¿A poco soy tan maje?

Paloma: ¡Más! Aparte de mudo, cegatón. Necesitas lentes de aumento para ver las cosas

Bruto: ¿Cuáles cosas?

Paloma: Pues si no adivinas, allá tú. Ni olfato tienes. A ver bruto, cacha esto (risas)…

(El Bruto, fragmento, 1952) Luis Buñuel

 

Un año después, sustituye a Dolores de Río en la película norteamericana Broken Lance. “Gracias al estupendo trabajo realizado en esta cinta, la actriz recibió una nominación al premio Óscar de la Academia americana como mejor actriz de reparto”.

 

Pero lo verdaderamente importante es que Jurado, al mismo tiempo que muchos otros actores y actrices, contribuye con sus papales a la disposición de crear una sociedad que se está desarrollando. Un México urbano en donde los rancheros, los caballos y los paisajes pueblerinos comienzan a mostrarse anacrónicos y como piezas de museo.

 

La cultura popular que de ahí proviene reinterpreta la realidad, a través de un “catálogo de conductas socialmente adecuadas” y las enriquece, reaccionando a los impulsos gubernamentales que intentan imponer una moral que no corresponde a la realidad y que niega a todo paso. 

 

Katy Jurado aprovechó su momento y su talento la hizo trascender. Su histrionismo lo explotó significativamente en la época dorada del cine mexicano al lado de grandes directores y artistas. A lo largo de su trayectoria, filmó más de 70 películas en México, Estados Unidos, España e Italia. Sería difícil decir cuál fue su mejor obra cinematográfica, aunque se debe destacar que cada papel representó una época y un arquetipo de representación popular.  Sin embargo, no resulta difícil mencionar las cintas “La vida inútil de Pito Pérez” (1944), al lado de Manuel Medel de Miguel Contreras Torres; “El Bruto” (1952) con Pedro Armendáriz y dirigida por Buñuel; “Nosotros los pobres” (1957), al lado de Pedro Infante; “Los albañiles” (1976), argumento de Vicente Leñero y dirección de Jorge Fons, y “Fe, Esperanza y Caridad” (1972), de Luis Alcoriza, una de sus obras cumbres.

 

Katy Jurado, una de las primeras actrices que representan un estereotipo de identificación nacional y una de las mayores actrices que ha dado este país. Su carrera se inserta en la magnificencia de la representación femenina mexicana, como uno de los mayores atributos del talento y el poder de la mujer mexicana de todos los tiempos.  

 

 

Carlos Silva. Maestro y candidato a doctor en historia por la UNAM. Su especialidad: historia política contemporánea. Publicaciones: El Diario de Fernando; las biografías de Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles y Gonzalo N. Santos; 101 preguntas de historia de México; Todo lo que un mexicano debe saber. Es coordinador de Gestión Cultural de la Subdirección General de Patrimonio Artístico del INBA y dirige su propio sello editorial Quinta Chilla Ediciones.  

 

 

 

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