Por. Fernando Coca
X: @Fercoca
¿Se violó la soberanía por la presencia de agentes de la CIA en un operativo en Chihuahua?
¿La gobernadora Maru Campos actuó motu proprio y se saltó la ley la cooperación con el gobierno de la presidenta Sheinbaum?
¿La SEDENA no sabía que en el desarrollo de una operación para desmantelar un laboratorio de drogas en la sierra de Chihuahua había presencia de personal de la CIA?
¿Las labores de la CIA eran en materia de inteligencia u operativas?
Si bien existe un acuerdo entre México y Estados Unidos -Entendimiento Bicentenario- que permite la cooperación entre ambos gobiernos y las agencias y dependencias de seguridad entre los dos países, quedan muchas dudas: ¿Qué hacían cuatro agentes de la agencia de inteligencia estadounidenses en un operativo que realizaba la Fiscalía de Chihuahua y el Ejército mexicano para desmantelar un laboratorio de drogas?
Ante la falta de información de los dos gobiernos, además de lo que ha declarado la gobernadora Campos y su fiscal, una respuesta fácil sería que en el operativo se desarrollo en el marco de los acuerdos de cooperación bilateral en el que México tuvo, siempre, el control y que los agentes extranjeros siempre estuvieron acotados por la autoridad mexicana.
Para ello, y en el marco de la Ley de Seguridad Nacional esos agentes sólo pudieron realizar las siguientes acciones luego de que el gobierno mexicano le otorgara el ingreso a territorio nacional por un tiempo definido y eso podría encajar en la declaración de la embajada de EEUU de que eran personal asignado.
Sus tareas deberían estar limitadas a ser enlaces, intercambiar información y cooperación técnica; no tendrían permiso para realizar operaciones autónomas de investigación o de acción directa como detenciones o cateos. Además, cada movimiento debería ser reportado a Relaciones Exteriores, la SEDENA, la FGR, o la dependencia de seguridad con la que colaboraran.
Si fuera el caso de que el operativo cumplió con todo lo anterior, la CIA estaría proporcionando intercambio de inteligencia en apoyo al operativo de autoridades mexicanas.
La ejecución -despliegue y aseguramientos- sólo puede hacerlo una dependencia mexicana y la CIA sólo aportaría análisis de objetivos, vigilancia técnica y trazabilidad de redes, sean financieras o logísticas.
¿Se pude todo lo anterior? Parace que sí. Abría que remitirse al Tratado de Asistencia Jurídica Mutua México-Estados Unidos; al Tratado de Extradición entre los dos países y al Entendimiento Bicentenario.
Si se cumplió con todo eso, entonces estaríamos ante una cooperación mucho más profunda de lo que ambos países admiten en público y hay presencia de agentes en el campo y se realizan operaciones sensibles compartidas.
¿Por qué intervendría la CIA en el desmantelamiento de un laboratorio de drogas en territorio nacional? La alta prioridad de un objetivo vinculado al crimen organizado trasnacional de alto impacto como liderazgos de algún cártel o la nulificación de una ruta estratégica de fentanilo.
¿Qué vemos hoy? Que Estados Unidos está empujando la cooperación con México a otro nivel, más intrusivo, en especial por el tráfico de fentanilo y armas (en este último tema esta semana se publica mi último libro Balas con remitente. El tráfico de armas de Estados Unidos a México bajo el sello de Editorial Porrúa).
Pronto sabremos si México, no sólo Chihuahua, permite la cooperación táctica que nos hablaría de que la relación bilateral está en una fase más intensa para derrotar a los cárteles, pero que política y públicamente no es conveniente dar a conocer en toda su extensión o que el gobierno de Maru Campos violentó la ley y atentó contra la soberanía.
Siempre hay que recordar que la CIA no aparece en operativos de rutina sino cuando existe un impacto binacional directo, en caso de que la presencia se enmarque en la ley. Si es de otra manera, la presión de Washington está creciendo.
La ecuación que podemos permitirnos como mexicanos sólo es una: México ejecuta mientras que Estados Unidos sólo informa y acompaña.
