Por. Adriana Segovia
X: @NASegovia
Siempre me he resistido a decir expresiones tipo mi abuela, comparando las costumbres de antes y las de hoy, porque no quería parecerme a ella, pero, ay qué difícil la comunicación de las nuevas generaciones, especialmente la digital. De los millennials para abajo, invierten mucho tiempo en interpretar los mensajes en las redes de las y los otros. Que cuánto se tardaron en contestar, que qué emojis pusieron, o si solo contestaron con emojis o solo pusieron “jajaja”, que si no contestaron o dejaron en visto. Y cuentan no solo los mensajes directos, sino que si le pusieron like a mi publicación, que si le pusieron a la de un tercero, que si publicaron algo que seguro era para mí, y si era para mí, qué quiso decir. Creo que ya hasta le preguntan a chat GPT qué fue lo que quisieron decir (les).
He visto a muchos consultantes sufrir con esos temas, sobre todo quienes tienden a sobreinterpretar o a hacer la peor interpretación de todo. Pero, así como sufren, pocos se esfuerzan por emitir mensajes más claros o más amables, o evitar ignorar, que es lo que quiere decir dejar en visto, a quienes les escriben.
La comunicación clara facilita las buenas relaciones, es el respeto en sí mismo. Sin embargo, comunicar con claridad y con honestidad no suele ser la práctica más habitual, particularmente en las comunicaciones con las primeras citas, o con novias y novios en conflicto que como que cortan y como que regresan. Aunque sé que esto es así por razones complejas, intento describir dos formas de comunicación en estas situaciones, como una invitación a practicar el respeto en las relaciones amorosas, ya sea que se trate de una primera y última cita, o de relaciones largas.
La peor comunicación. Hay personas que muy pronto, en sus primeros mensajes o primeras citas, se desbordan en halagos y gestos de seducción “eres la más bonita, el más guapo, nunca me había sentido así con alguien”. Y también muy pronto se tardan en contestar o no contestan mensajes, dicen que están ocupadas u ocupados o simplemente desaparecen.
Si alguien muy pronto me dice que está enamorado de mí, o solo con mi foto, la probabilidad de que mienta es del 100%. Porque el enamoramiento requiere de un poco más de conocerse para gustarse (en persona). Y por tanto la probabilidad de que esa persona muy pronto baje su intensidad o desaparezca, es alta. A quién no le va a gustar que le digan cosas bonitas, por eso tiene éxito hacerlo y seguro se consiguen citas o hasta sexo. Nadie está obligado a seguir saliendo con alguien si no tiene interés, pero ciertas malas reglas no escritas de las redes parecen dictar que da lo mismo lo que se dice, la palabra no importa, carece de valor, y considerar al otro o a la otra, tampoco, lo que importa es salir con alguien y cuando ya no quiero, desaparezco.
Una buena comunicación. En una primera cita, o en las primeras tres citas, las personas se están conociendo. En el mejor de los casos harán un buen equilibrio entre la seducción y la honestidad. Si se van gustando, seguro continuarán en una relación de más largo plazo. Pero ¿qué pasa si alguna ya no se siente tan bien como para otra cita? Y aquí vienen los dilemas sobre qué y cómo decirle a la otra persona que ya no quieren salir, sobre todo si la otra muestra cierto interés. Una de las razones para la falta de claridad es una mala enseñanza de nuestra cultura que nos dice que decir la verdad, decir ya no, decir no, se ve mal, supuestamente porque no se quiere hacer sentir mal a la otra persona. Por eso algunas veces se opta por mentir, poner pretextos o no contestar. Pero creo que más que no querer lastimar a la otra persona, en realidad están evitando dar la cara; es una falta de responsabilidad afectiva con el otro y por tanto una falta de respeto. En una buena comunicación, una comunicación respetuosa, se tendría que poder decir algo como, “tienes tal cualidad, fue agradable conocerte, pero prefiero ya no salir contigo”. Creo que sería aceptable incluso un pretexto, pero que comunique amable y claramente que ya no se quiere salir. Pero si nos toca vivir el lado de con quien ya no quieren salir, tenemos que aceptar que, aunque duele un poco, es mejor la claridad que las mentiras, los pretextos, las largas y las desapariciones, porque crean confusión y alargan una incertidumbre. Aceptar eso requiere madurez. Practicar la honestidad y amabilidad de ambas partes para cerrar en buenos términos también requiere madurez. Se deben hacer preguntas y las preguntas deben contestarse con honestidad. Aunque se trate de una sola cita, la otra persona merece consideración porque considerar al otro habla de mí, no del otro.
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