- Ni venganza ni perdón. Julio Scherer Ibarra y Jorge Fernández Menéndez. Editorial Planeta. 2026.
Por. Alicia Reyes Amador
Julio Scherer responde, en este libro a la entrevista que le hace Jorge Fernández, con el objetivo, explicitado por él primero, de ubicar y desmentir acusaciones y rumores que se desataron, inexplicablemente, en contra de él al dejar su función como respaldo legal de López Obrador.
Ese objetivo se cumple medianamente en parte, a través de la exposición de su verdad. Aborda y aclara su grado de participación y la posible responsabilidad que tuvo en cada decisión tomada por el ejecutivo. Aporta datos y esclarece aspectos importantes a detalle. Jorge Fernández hace un excelente trabajo y conduce con mucha fluidez y conocimiento del tema la entrevista.
Hay, sin embargo, en ese afán de hacer aclaraciones sobre un mundo tan complejo, lleno de recovecos, subjetivo en muchos aspectos, percibido desde muchos ángulos y con actores de lo más histriónicos, un momento en el que al contextualizar los hechos: se van haciendo presentes aspectos que abren preguntas, desvelan situaciones que no serán observadas por muchos como son presentada por el entrevistado . Lo que este protagonista desea aclarar o exponer de forma diáfana, será recibido, por muchos de sus lectores,con reserva y hasta rechazo.
Scherer, encuentra desde el inicio de su entrevista, muchas cualidades en la persona de López, Cito algunas de ellas: honestidad, inteligencia, sensibilidad, empatía con sus gobernados, humildad, respetuoso, de izquierda, modesto, bueno, heróico, beisbolista, deseoso de cambiar el país, etc, junto con aspectos negativos como: sentirse mesías, catequizador, impráctico, ignorante de la situación global, distante de la relación política del país con el contexto, monotemático, irascible, impositivo, etc.
El desarrollo del texto va decantando esta lista, en función, paso a paso, de las acciones y comportamientos de López, descritos por el mismo Scherer. Todos los aspectos, tanto negativos como positivos, se van jerarquizando y en este proceso, casi todas las cualidades desaparecen, mientras que los aspectos negativos resaltan de manera evidente.
En el epílogo del texto, ya observamos que López sigue influyendo en muchos mexicanos, pero ha creado un ambiente de rechazo y confrontación en una buena cantidad de ellos, debido a la clara incongruencia entre su discurso y su actuar, por ejemplo: desaparece la humildad, tanto él como en su círculo cercano, resalta el abuso que cometen con flagrancia, sus hijos y los funcionarios de la 4T de los recursos ciudadanos, los servicios médicos y el sistema educativo, van en picada hacia un deterioro cada día más desastroso.
En tanto, que él y la 4T se atienden en los mejores centros de salud y envían a escuelas privadas o al extrangero a sus hijos, la seguridad de los ciudadanos depende de la buena o la mala suerte de cada quien, enfrentarse con situaciones delictivas, remite, entre los ciudadanos, a la frase: “lo bueno de lo que te sucedió, es que estás vivo” , mientras que los miembros del círculo cercano a López son custodiados por decenas de guardias y camionetas blindadas, donde pusieron el ojo, destruyeron la naturaleza sin beneficio para el país, estos datos, van sólo por citar algunos escenarios que están consignados a lo largo del texto.
Un apartado que tiene especial relevancia en el libro, es la denuncia que efectúa Scherer de “los que le hicieron daño a López”, flaco favor le hace. La lista de esos funcionarios, es extensa, además de que los espacios de poder y responsabilidad que tuvieron éstos durante el gobierno de “el mesías”, aterran a cualquier mexicano que se percate de la destrucción que infringieron al país: López-Gatel, Jesús Ramirez, Marcelo Ebrad, Tatiana Clouthier, Víctor Villalobos, María Elena Álvarez Buylla, Ricardo Monreal, Rocío Nahle, Adán Augusto, Manuel Bartlett, Gertz Manero y muchos otros son parte de un escuadrón que hizo daño, en eso se equivoca de fondo Scherer, no a López, sino que dañó, enfermó y destrozó, pero no sabemos cuánto tiempo las condiciones de vida de sus habitantes, su hábitat, su economía, su salud, su estabilidad emocional, su capacidad competitiva para el entorno mundial en el que viven, su seguridad y hasta su identidad, sólo, de nuevo, por citar algunos de los muchos otros rubros de la vida de los mexicanos y del país que fueron y siguen siendo dañados.
Así las cosas, Scherer establece distancia y separa a López de los funcionarios que se comportaron mal, que según su parecer, no respetaron las indicaciones de su presidente; sin embargo, esta separación de la situación que pretende el abogado Julio Scherer, al estilo de Moisés, abriendo el Mar Rojo, parece no sostenerse, primero, porque los ya citados estuvieron mal funcionando y tomando graves e inadecuadas decisiones (incluso algunos siguen haciéndolo), por muchísimo tiempo y segundo, porque López nunca los sanciona, sino que fueron premiados por él.
Por todo lo anterior, resulta evidente que esta cataterva de distinguidos protagonistas, es solo resultado, ciñéndonos a la información, no así a la argumentación de Scherer, producto de la desobediencia o a las malas decisiones individuales, sino a la dirección política y la mentalidad de un hombre que dista mucho de ajustarse a las descripción aportada por el entrevistado en este libro de su jefe. Por otro lado, concediendo, sin aceptar, que fuera posible que todos estos personajes (y todos los que faltan en la lista) “hicieron daño a López” estaríamos en un escenario en el que el expresidente se ubicaría como un ser débil, un blandengue, inepto, miedoso, alienado, es decir, un ser evidentemente incapaz para gobernar siquiera su casa.
Podemos llegar así a la conclusión de que el intento de Scherer por rescatar la figura de López y tratar de ubicarse él como un leal funcionario que comenzó a ser blanco de ataques después de retirarse de sus funciones de apoyo a López, por cierto que la única explicación que aparece en el texto sobre la razón de estas agresiones, proviene de una predicción del Mesías: si renuncias “vas a tener muchas personas que te quieran atacar” , quedan testimoniadas como parte de un proceso en el que López eligió, dirigió´y protegió a quienes dañaron al país, a su vez Scherer queda sólo como un fiel seguidor, dolido por no recibir parte del manto protector que lo debiera haber cobijado como consecuencia de sus fieles servicios. Lo más inquietante, doloroso y aterrador para los mexicanos que experimentamos la realidad que expone, a su manera Scherer, es que el país quedó en manos del grupo que gestó e hizo crecer esa inquietante figura y esa forma de gobernar que , insisto de nuevo, no recibió daño de sus colaboradores, sino que produjo y sigue produciendo daño evidente, junto con ellos a nuestro país.
