jueves 30 abril, 2026
Mujer es Más –
COLUMNAS COLUMNA INVITADA

ENTRE LÍNEAS Y LETRAS El sentido de la existencia

  • El Club de la Pelea. Chuck Palahniuk. Editorial Penguin Random House

Por. Alicia Reyes Amador

 

El prólogo a esta edición, es una entrevista interesante y llena de datos relevantes presentada por Julian Herbert.

La narración empieza en un tiempo previo a la fundación “oficial” del primer Club de la pelea, ya que ésta incorpora y se nutre de muchas historias de pelea, anteriores al club que eran y son parte de un modelo social en el que los varones actúan y comparten diversas acciones orientadas a mostrar su evidente rechazo al concepto, las normas y los parámetros establecidos por la civilización de consumo, a las condiciones de deterioro y el contexto que impone a cada individuo ese tipo de esquema, en el que el valor del ser humano está determinado en función de la cantidad de dinero y posesiones con las que cuenta.

El departamento del protagonista, Tyler Durden, explota y se pierden todas sus múltiples, cuidadosamente elegidas y caras propiedades. Encuentra un trabajo de mesero en un restaurante para ricos. En ese lugar empieza a “sazonar” con sus fluidos la comida de los comensales, para evidenciar que la superioridad monetaria y social, se puede derruir fácilmente.

El protagonista se hace presente en los grupos de autoayuda, sin estar enfermo, en ellos conoce a Marla, quien tampoco está enferma, pero requiere, igual que él, reunirse con personas que tienen la certeza de su muerte. Ambos parten del principio de que la única gente que realmente te escucha es la que cree que te estás muriendo.

Tyler funda el primer Club de la pelea, establece sus singulares reglas y se esmera en la organización del mismo. El club tiene un éxito impresionante, se reproduce exponencialmente, mientras las relación de Tyler con Mara, va a tumbos, entre extraños acuerdos y relaciones de amor odio, llamadas de auxilio, recriminaciones, sexo desaforado, hasta alejamientos físicos, a sabiendas que ambos se necesitan. Está siempre presente entre ellos la pregunta ¿es importante la autosuperación o la autodestrucción?

Aparece, entonces la necesidad de usar jabón, lo que los lleva a generar una empresa de venta de jabones artesanales, elaborados con ingredientes naturales, entre ellos, la grasa humana. El cuerpo de la mamá de Marla pasa a formar parte de estos recursos y Marla se enoja con Tyler por haber utilizado el cuerpo de su madre, pero, más adelante parece conformarse, por lo inevitable de la situación. Cada día más personas muestran las señales de participación en las sesiones del club, también el beso de Tyler es cada día más un detalle que identifica a los miembros del club.

Se tiene que formar el Proyecto Estragos como una salida a un comportamiento extremadamente violento en una de las peleas del Club, sus reglas son claramente establecidas y curiosamente similares al Club de la Pelea. Este nuevo grupo también tiene un gran éxito, se organiza en comités; el de Asalto, el de Daños Provocados y el de Caos organizado, cada uno de ellos con tareas específicas, días de reunión diferentes. Asimismo, cada integrante debe estar consciente de que si su misión es descubierta o es arrestado, estará fuera del proyecto, por ello deben ser precisos, rápidos y actuar sin inhibiciones.

De nuevo aparece el cuestionamiento que se ha ido decantando durante la historia: ¿Contra qué peleamos? La respuesta es en ese momento: contra un planeta al que el hombre ha jodido, debemos destruir completamente y de manera inmediata una civilización creada por una historia de la que hay que liberar al mundo.

Cada miembro de todos estos grupos sigue funcionando socialmente en los espacios convencionales en los que se ubicaba antes de pertenecer y actuar en la destrucción social que se ha emprendido, como cuando ejecutan la misión en la Hein Tower, vuelan el edificio y se mezclan luego, con naturalidad, entre la multitud que preguntaba quién lo había hecho. Todos los proyectos se mantienen aunque aparezcan modalidades que se advierten como consecuencias naturales de la óptica que motiva sus actuaciones; una pistola personal o dinero en el zapato, para costear el entierro propio. Se inician los rigurosos protocolos de inclusión al estilo budista para aceptar nuevos miembros, hasta reunir setenta y dos trabajadores para el Proyecto estragos. En esa etapa Tyler desaparece, aunque la regla es confiar en él.

Los jóvenes que han sido aceptados son llamados “monos”, están divididos en grupos, de acuerdo al tipo de actividad que les es asignada: consiguen ingredientes, aran la tierra, plantan, cosechan, cocinan, limpian, confeccionan los jabones, los empacan, etc. Descubren que la mejor grasa para elaborar los jabones es producto de la liposucción de los cuerpos de los ricos y que son ellos, también, los que pueden cubrir el costo de esos jabones. Ahora su propuesta se ha definido de manera más sencilla y profunda: estamos liberando una guerra espiritual, debemos enseñar a las personas la libertad a través de la esclavitud y el coraje a través del miedo, dicen.

Empiezan a pensar en generar contaminación con hepatitis; además de que la situación escala, ahora se asigna un número de víctimas a cada miembro del club.

Muere por disparos de la policía Robert Paulson, en una misión del Proyecto estragos, fue fisicoculturista, ahora dejó de ser parte del Club de la pelea y se convirtió en un héroe. Por ello, Tyler Durden desea cancelar el Club, pero cuando trata de hacerlo, los demás asistentes a la sesión se rebelan y lo expulsan. En cien ciudades el club subsistirá sin la presencia de Tyler. Marla, el “protagonista” y los miembros del Club de la pelea deciden castrar y desaparecer a Tyler. Ahora su identidad es pública, todos le reconocen y le llaman “señor”.

Aparecen en carrusel todas las escenas de la historia, el protagonista asume que es Tylen Durden, no tiene casa, ni trabajo, su jefe ha muerto. Marla está furiosa contra él y sabe que él es responsable de toda esa situación. El final de la historia, es tan sorprendente y extraño, como toda ella.

Tyler afirma que no hay, en él o los miembros del Club nada especial o sucio, es sólo que SON. Reitera su meta existencial, acabar con la civilización, para hacer entonces del mundo algo mejor.

Es un libro con una narrativa fluida, un argumento interesante y complejo. Los personajes, parecen actuar, en momentos, bajo una “lógica arbitraria”, sin embargo, el objetivo de Tyler, compartido por Marla y miles de varones en el mundo, se impone como guía una y otra vez. El sistema consumista y deshumanizante, con las consecuencias que produce en los humanos, se ha sostenido y robustecido con las mismas herramientas agudamente criticadas por Palahniuk. Sin embargo, sabemos con certeza de que la esencia y las metas de los clubes fundados por Tyler, siguen dando la pelea.

 

Artículos Relacionados

RIZANDO EL RIZO  El progreso como religión encubierta

Editor Mujeres Mas

ORACIONES A SAN LÁZARO “Aquí no compre el jitomate. Distribuidor abusivo”

Editor Mujeres Mas

EL ARCÓN DE HIPATIA Toda la protección y el apoyo a la funcionaria, no a la víctima

Editor Mujeres Mas

RIZANDO EL RIZO  Vivir de la sospecha (y morir en el eslogan)

Editor Mujeres Mas

SA RIBA DE LA VALL Personas en situación de calle: la ayuda que encubre omisiones

Editor Mujeres Mas

RETROVISOR  El nuevo INE: ¿más lealtad y menos árbitro?

Editor Mujeres Mas
Cargando....
Mujer es Más es un medio en el que todas las voces tienen un espacio. Hecho por periodistas, feministas, analistas políticos y académicos que hacen de este sitio un canal de expresión para compartir historias, opiniones, victorias, denuncias y todo aquello que aporte en la vida de quien nos lee.