Por. Saraí Aguilar
X: @saraiarriozola
La vida real no se puede ver en blanco y negro ni a las personas como los villanos o los buenos. Esto queda claro en lo acontecido en Quintana Roo en días pasados.
La fiscalía general de ese estado logró desarticular una red de trata de personas que operaba al interior de una escuela secundaria ubicada en Cancún, luego de realizar acciones de vigilancia dentro del programa “Prevención a través de la educación”. Y hasta ahí eso parece ser una notica buena que nadie podría objetar.
Fue cuando se conoció el modus operandi del reclutamiento cuando se encedieron las alertas. De acuerdo con los datos recabados por la fiscalía, la red operaba mediante el reclutamiento directo de alumnas por parte de una compañera de clase. Según la investigación, esta adolescente persuadía a otras estudiantes para ofrecer servicios sexuales, conocidos como “scorts”, tanto dentro como fuera del estado.
Ya una vez convencidas a través de regalos y de que la compañera les hacía ver los “beneficios” de ser scort, eran presentadas con una mujer, que era quien las regenteaba.
El problema radica en que tanto los medios como sus audiencias piden que la menor de edad que fungía como enganchadora sea juzgada como adulta. Al parecer, sigue prevaleciendo la ignorancia de entender que si ella operaba en una red de trata siendo menor de edad es porque ella misma es una víctima de trata. Por lo tanto, debe de ser atendida no solo con perspectiva de género sino de edad. Y como sociedad se le debe de apoyar y restaurar en los daños que ella misma ha sufrido sin que el Estado la protegiera.
De acuerdo con el Consejo Ciudadano en su Quinto Reporte Anual contra la Trata de Personas 2024-2025, de los reportes clasificados como Trata de Personas, el 62% pertenece a pornografía infantil (material de abuso sexual infantil) y el 38% restante se distribuye entre otras ocho modalidades diversas. El horror va en incremento pues los delitos de trata de personas vinculados a material de abuso sexual infantil se dispararon 86 por ciento durante el primer semestre de 2025. Asimismo, la desigualdad de género es un factor clave: de las víctimas identificadas en materia de trata, de enero del 2024 a lo que va del 2025, el 62% son mujeres.
No se trata de responsabilizar a las víctimas. Se trata de que la sociedad se sensibilice en el tema y se desplieguen medidas efectivas en los temas de trata que cada día van en aumento, pues las redes sociales lo facilitan aun más.
Que la ley deje de proteger a las cabezas de estos grupos delicitivos que por lo general quedan impunes mientras solo cae el enganchador y no se desarticulan estas mafias. Por desgracia, mientras exista demanda habrá mercado. La responsable no es solo quien enganchó, sino quien contrató, la ley que es ciega y tantas fallas en el sistema. La trata somos todos, mientras no se rompan las cadenas de violencia.
