Por. Olimpia Rosales*
Un buen líder suele integrar una combinación de rasgos personales, habilidades interpersonales y capacidad estratégica. Estas cualidades son altamente valoradas por las organizaciones, ya que resultan esenciales para inspirar, guiar y alcanzar objetivos de manera efectiva. Sin embargo, en un contexto donde la inteligencia artificial comienza a resolver gran parte de los problemas técnicos y rutinarios, el verdadero diferencial se desplaza hacia las habilidades humanas más profundas. Hoy, el liderazgo exige una conexión genuina no solo con los colaboradores directos, sino con todos los stakeholders.
Un reciente artículo de Harvard Business Review señala que las características más relevantes del liderazgo contemporáneo se centran en un enfoque holístico y auténtico. Entre ellas destacan la autenticidad, la autoconciencia, la integridad y la capacidad de vincularse de manera genuina con otros. Estas cualidades no solo fortalecen relaciones más humanas y empáticas en el entorno laboral, sino que también promueven el bienestar individual y organizacional, y facilitan la adaptación en contextos VUCA (volátiles, inciertos, complejos y ambiguos). Asimismo, la atención a la salud mental, la resiliencia y la comprensión profunda de la propia identidad se posicionan como pilares fundamentales del liderazgo actual.
En este enfoque integral también emerge la incorporación de la espiritualidad en los negocios. No se trata de organizaciones del sector espiritual, sino de líderes que reconocen la espiritualidad como una dimensión central de quienes son. En este sentido, los líderes pueden relacionarse de distintas maneras con la espiritualidad y la religión: algunos integran ambas dimensiones, combinando experiencias personales de trascendencia con prácticas religiosas organizadas; otros se identifican principalmente con la religión desde la doctrina y el ritual; y otros más se consideran espirituales pero no religiosos (SBNR), explorando distintas tradiciones y prácticas desde una búsqueda personal de sentido.
Existen múltiples caminos para acercarse a este ideal de líder integral que demandan las organizaciones actuales: desde el mindfulness hasta diversas prácticas contemplativas o religiosas. No obstante, es fundamental evitar caer en “espiritualidades de moda” amplificadas por redes sociales, así como en un fenómeno emergente que podríamos denominar “identity washing”, es decir, proyectar una identidad que no corresponde con la realidad, en analogía con el greenwashing.
El verdadero desafío del liderazgo contemporáneo radica, entonces, en la autenticidad: aquello que no siempre es visible, pero que se percibe, que es coherente y que perdura en el tiempo. La invitación es a explorar ese camino con honestidad y observar su impacto en la paz interior, en la calidad de nuestras relaciones y, por supuesto, en la vida organizacional.
*Profesora e investigadora de la Escuela de Negocios del Tecnológico de Monterrey
