lunes 01 junio, 2026
Mujer es Más –
COLUMNAS COLUMNA INVITADA

SA RIBA DE LA VALL Embarazos inviables

Por. María del Socorro Pensado Casanova

X: @mariaaspc / IG: @pcasanovams

 

Existe arte en escuchar lo que no queremos porque así es la vida. Así son las cosas. “Aguantar” y “soportar”, o mejor dicho, tener paciencia, apertura al diálogo y desarrollar resiliencia son parte del camino si no pretendes posicionarte contra el resto del mundo por tiempo indefinido. Recuerdo junio de hace dos años cuando, meses antes de cumplir 30 años, todo mi entorno hablaba sobre la boda y el embarazo de una prima, por quien me sentía enormemente feliz, y el nacimiento de un sobrino (del cual me enteré un mes después de que naciera, probablemente por no ser el ícono de mujer sometida a las reglas familiares y patriarcales que todavía nos arrullan desde niñas).

La vida transitaba más normal de lo que parecía, sin embargo, el elemento central durante esos meses se convirtió en la absurda dedicación que adoptaron bastantes personas en mencionarme cuándo pensaba casarme, embarazarme y cuántos hijos deseaba concebir. Invariablemente mi respuesta siempre fue la misma, “Estoy muy bien, muchas gracias, con bastante trabajo”, repitiéndola una y otra vez, sí, en bucle, porque la amabilidad no debe ser negada a nadie, ni a una misma y, bien dicen por ahí, que lo cortés no quita lo valiente.

Hoy me pregunto qué hubiera sido de mí, y qué ocurre con tantas mujeres, si en lugar de estar preocupadas por la entrega de proyectos profesionales y de la incansable persistencia en recorrer caminos, antes de los 30 nos hubiésemos encontrado casadas y buscando un hijo sin tener éxito, o bien, anhelando formar una familia sin siquiera estar cerca de lograrlo.

Los modelos actuales del patriarcado en nuestra historia moderna y digital siguen siendo tan terribles que atrofian vidas, sin tomar en cuenta realidades como los embarazos inviables. Mientras hay mujeres que no desean quedar embarazadas y practican abortos porque deciden no continuar con el embarazo y están en pleno derecho de hacerlo sobre su propio cuerpo, muchas otras se encuentran en múltiples intentos que terminan en abortos espontáneos una y otra vez.

Por esto, en contextos donde el proyecto de vida se transforma profundamente alrededor de la idea de formar una familia, es fundamental reconocer que no se trata únicamente de un deseo individual, sino de una construcción cultural que durante siglos ha colocado la maternidad como una meta central de realización femenina. Y si los embarazos no llegan, existen pérdidas gestacionales recurrentes o diagnósticos de inviabilidad, el dolor atraviesa el cuerpo, golpea la identidad, los vínculos y la percepción social de lo que “debería” ser una mujer.

Además, el sufrimiento no termina en la pérdida del embarazo. Las mujeres enfrentan violencia familiar, señalamientos, humillaciones y rupturas emocionales derivadas de no poder concebir. Discursos como “seguro estás muy estresada”, “debes relajarte”, “algo estás haciendo mal” o incluso que “no sirven” para tener hijos, continúan formando parte de violencias normalizadas que pocas veces son nombradas como tal. Hay relaciones de pareja y entornos familiares que convierten el dolor reproductivo en culpa femenina, colocando toda la responsabilidad sobre las mujeres, mientras el desgaste emocional se vuelve insoportable y profundamente solitario.

También están aquellas mujeres que soportan tratamientos hormonales agresivos, procedimientos médicos invasivos, medicamentos, cambios físicos, desgaste económico y emocional, con tal de intentar embarazarse una vez más. Mujeres que organizan su vida alrededor de calendarios médicos, consultas, inyecciones y pérdidas continuas, mientras son violentadas socialmente como si su valor dependiera exclusivamente de lograr convertirse en madres. Como si todo aquello que somos, nuestra inteligencia, profesión, sensibilidad, sueños y logros queden reducidos únicamente a la capacidad biológica de gestar.

Es urgente comprender que la maternidad no puede seguir siendo impuesta como el único destino válido para las mujeres, ni tampoco una experiencia única o rígida. Existen distintas formas de construir una familia y todas son legítimas. Adoptar no representa un fracaso, así como recurrir a tratamientos de reproducción asistida, decidir no maternar y construir vínculos afectivos fuera de los modelos tradicionales tampoco debe ser motivo de estigma. Decirle a una mujer que “lo más importante e increíble en la vida es ser mamá” puede parecer un comentario inocente, pero en muchas ocasiones termina profundizando heridas invisibles. Porque la vida de las mujeres vale por sí misma, incluso cuando la maternidad no llega, no se desea o simplemente toma un camino distinto al que la sociedad esperaba.

 

Artículos Relacionados

RETROVISOR El tijeretazo humanista a jubilados y extrabajadores

Editor Mujeres Mas

KIREI Cosas bellas

Editor Mujeres Mas

ACTOS DE PODER  ¡Sufragio efectivo!… ¿Reelección?

Editor Mujeres Mas

RIZANDO EL RIZO  Dime qué consumes y te diré quién eres…

Editor Mujeres Mas

ORACIONES A SAN LÁZARO La nueva censura presidencial

Editor Mujeres Mas

EL ARCÓN DE HIPATIA Entre baches y ajolotes: el clasismo disfrazado de “buena gobernanza”

Editor Mujeres Mas
Cargando....
Mujer es Más es un medio en el que todas las voces tienen un espacio. Hecho por periodistas, feministas, analistas políticos y académicos que hacen de este sitio un canal de expresión para compartir historias, opiniones, victorias, denuncias y todo aquello que aporte en la vida de quien nos lee.