Con el argumento de que la impunidad de entonces sigue alimentando la impunidad de hoy, la excandidata presidencial, zapatista, exdiputada, exsenadora, activista siempre, dejó en
Debemos dejar de lavarnos las manos, de decir “no soy racista”, “no soy machista”, “no soy homofóbico”, “no soy intolerante”. Es momento de aceptar que