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ACTOS DE PODER  La caída de “El Mencho”, ¿oportunidad para regenerar las policías municipales?

Por. Fernando Coca

X: @Fercoca

El Ejército mexicano dio un golpe de autoridad al eliminar al delincuente más peligroso del mundo.

La muerte de Nemesio Oseguera marca lo que podría ser un punto de partida para regenerar a las policías municipales de todo el país.

Las primeras horas que siguieron a la captura y muerte de El Mencho fueron de alta tensión por los bloqueos que realizaron algunas de las células criminales ligadas al grupo delictivo que encabezaba Oseguera.

Las policías municipales son, hoy por hoy, el eslabón más débil para garantizar la seguridad de los ciudadanos. Desde hace décadas, los municipales son los elementos que deberían garantizar la tranquilidad de cada mexicano y lo no son por varias razones que van de los bajos salarios, la falta de capacitación y la infiltración que hace el crimen organizado en la corporación, así como la corrupción de sus mandos.

Dos expertos en seguridad, Ernesto López Portillo Vargas y Javier Oliva Posada no han dado a lo largo de los años estrategias para eliminar no sólo la corrupción en la institución municipal sino también para establecer acciones para hacerla eficaz en el combate al crimen.

Y si al diseño institucional que hace Oliva Posada y López Portillo agregamos la experiencia en Italia y Colombia para desarticular la infiltración, además de establecer estrategias que permitan retomar el control en las zonas en las que el crimen organizado (CO) tiene presencia.

Las policías municipales deberían ser la primera línea del combate al crimen, pero su debilidad institucional requiere un rediseño en su arquitectura institucional de control, depuración, respaldo operativo e inteligencia.

Ernesto López Portillo propone desde hace años una reforma policial, controles y coordinación, mientras que Oliva pone énfasis en la coordinación/mando y calidad del despliegue. Si a ello aunamos la experiencia italiana en una política muy clara contra el CO y el decomiso de los activos y los pasivos de los criminales y de Colombia retomamos el control territorial por medio de la inteligencia, podemos darles a las municipales, espacio para responder ante las posibles reacciones de la banda que fundó Oseguera.

Que quede claro que la policía municipal al ser primer respondiente a los actos criminales no debe ser sinónimo de primer sacrificado.

En este momento, las policías municipales sólo pueden responder rápido a los incidentes, preservar vidas, asegurar escena, controlar tránsito/evacuación y activar, mediante la comunicación y después de valorar el nivel del ataque del CO, las capacidades de los mandos superiores.

Las medidas inmediatas, ante una nueva reacción criminal serían:

1. Mando coordinado temporal en:
• Corredores críticos (carreteras, casetas y acceso a cabeceras)
• A nivel municipal, dar vialidad, establecer perímetros y puntos de observación (no de revisión para evitar corrupción)
• Policía estatal y federal se encargan de la reacción armada, interdicción detenciones.
2. Para evitar bloqueos se debe:
• Tener disponible maquinaria y grúas pre posicionadas en rutas alternas, establecer cierres escalonados en caso necesario.
• Debe generarse una comunicación pública única. Cuando se habla de narco bloqueos se genera caos informativo.
3. Al interior de la corporación municipal se requiere:
• Reducir al mínimo la información operativa con corporaciones no certificadas
• La creación de un área limpia, es decir, tener a dos o tres mandos plenamente certificados por la instancia estatal y federal.
4. Protección a las autoridades locales.
• Alcaldes y directores de seguridad a los que plenamente se ha comprobado que por no estar infiltrados o ser parte del CO deben ser resguardados.

Como lo diría bien Javier Oliva, si la seguridad del despliegue y la coordinación no se siente no existe. La seguridad no es discurso.

Ahora, Ernesto López Portillo ha insistido en crear células municipales limpias (CM-L) para crear desde un pequeño grupo, muy controlado, un estándar que pueda ampliarse luego a toda la corporación.

Esto es una tarea de largo aliento pero que puede comenzar a operar ahora en esta crisis.

¿Cómo construir la CM-L? Primero se selecciona y depura: Control de confianza reforzado más verificación patrimonial más un entorno social básico.

Un segundo paso para esa CM-L es blindar laboralmente a esos elementos con un salario digno; seguros de vida y de gastos médicos; rotación; descansos pues para reformar a las policías municipales se requiere la profesionalización acompañada de controles efectivos.

Todo lo anterior debe acompañarse de un esquema de Asuntos Internos externo. El policía de la policía debe escalar al nivel estatal o federal. Nunca funcionará la investigación de la municipalidad en su corporación.

Para evitar que la corrupción siga siendo la norma en las policías municipales se requiere Tecnología Anticorrupción: bodycam, GPS; bitácora digital, cadena de custodia.

Los policías municipales graban con sus teléfonos personales no para levantar evidencia, sino para intimidar. Agreden a los ciudadanos que son testigos de sus acciones (legales o ilegales) para que no exista evidencia que permita una auditoria de su actuación que regularmente es ilegal.

Una policía infiltrada debe reducir su campo de acción a tareas no sensibles si acaso en tareas de tránsito, proximidad y atención cívica sin acceso a operativos, fuentes de información y objetivos.

Además, el desarme es vital, una evaluación de todos los elementos y bajas y recontratación en fases.

En una entrega posterior hablaremos del cómo usar la experiencia internacional para combatir la nueva amenaza que se cierne en contra de la República.

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