Durante la temporada invernal, y ante la constante circulación de virus respiratorios, las infecciones respiratorias agudas (IRAs) representan uno de los principales motivos de consulta en los servicios de salud.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la prevención y la educación sanitaria son las herramientas más eficaces para disminuir el riesgo de contagio y complicaciones, especialmente en grupos vulnerables como infancias, personas adultas mayores y quienes viven con enfermedades crónicas; sin embargo, toda la población se encuentra expuesta.
En este contexto, las áreas donde se mantiene contacto estrecho entre las personas representan ambientes propicios para la transmisión de estos virus respiratorios. Por ejemplo, aulas, bibliotecas, salas de cómputo, áreas de consumo de alimentos. A ello se suma la escasa ventilación de los espacios durante las bajas temperaturas y la posibilidad de que una o más personas presenten síntomas respiratorios.
Desde la visión de enfermería, el cuidado respiratorio debe entenderse como una responsabilidad compartida entre individuos, familias y comunidades, ya que las IRAs representan un problema de salud pública por su elevada morbilidad y mortalidad.
En este sentido, la promoción de la salud y la educación para el autocuidado fortalecen las capacidades colectivas para prevenir la enfermedad y responder de manera oportuna ante sus manifestaciones.
- Medidas preventivas para no adquirir enfermedades respiratorias: Lavado frecuente de manos con agua y jabón durante al menos 40 a 60 segundos; uso de alcohol gel al 60–70 % cuando no se disponga de agua y jabón; evitar tocarse ojos, nariz y boca con las manos sucias; cubrir nariz y boca con el antebrazo al toser o estornudar (etiqueta respiratoria); uso de cubrebocas en caso de síntomas leves o en espacios cerrados con alta concentración de personas.
- Medidas de Vacunación. La inmunización es una medida preventiva prioritaria, la cual incluye la aplicación anual de la vacuna contra la influenza, vacunación contra la Covid-19 conforme a esquemas oficiales y vacunas específicas en población vulnerable (niños, adultos mayores, personas con enfermedades crónicas).
- Fortalecimiento del sistema inmunológico: Alimentación equilibrada rica en frutas, verduras y proteínas; hidratación adecuada; dormir entre siete y nueve horas diarias; actividad física regular, adaptada a la edad y condición física; manejo del estrés, ya que éste debilita la respuesta inmune.
- Ambiente saludable: Ventilación adecuada de espacios cerrados, evitar la exposición al humo del tabaco y contaminantes ambientales, limpieza regular de superficies de uso frecuente y empleo de humidificadores cuando el ambiente sea excesivamente seco (con adecuada limpieza del dispositivo).
- Prevención en grupos vulnerables: Evitar contacto cercano con personas enfermas; atención especial a niños pequeños, adultos mayores, embarazadas y personas con padecimientos crónicos; control adecuado de males preexistentes como asma, diabetes o cardiopatías.
- Reconocimiento temprano de síntomas. Esto permite evitar complicaciones y la propagación de la enfermedad. Los más frecuentes incluyen tos persistente, fiebre, dolor de garganta, congestión nasal, dificultad respiratoria, malestar general y fatiga.
- Medidas inmediatas de autocuidado: Reposo físico, hidratación abundante, alimentación ligera y balanceada, utilización de cubrebocas para evitar contagios y no automedicarse, especialmente antibióticos.
- ¿Cuándo acudir a los servicios de salud? Es fundamental buscar atención médica cuando se presenten dificultad para respirar, fiebre persistente mayor a 38.5 °C, dolor torácico, coloración azulada de labios o uñas, empeoramiento progresivo de los síntomas.
- Medidas para evitar contagiar a otros: Permanecer en casa durante el periodo de enfermedad, mantener distancia física, uso constante de cubrebocas, desinfección de objetos personales y lavado frecuente de manos.
La prevención de los padecimientos respiratorios requiere un enfoque integral que combine hábitos saludables, medidas higiénicas, vacunación y educación continua. En caso de enfermedad, el autocuidado responsable y la atención oportuna son determinantes para una recuperación adecuada y reducir la transmisión. La enfermería, como disciplina del cuidado, desempeña un papel estratégico en la protección de la salud respiratoria de la población. Informados y unidos somos más fuertes.
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