COLUMNA INVITADA  Arte y justicia contra la violencia - Mujer es Más -

COLUMNA INVITADA  Arte y justicia contra la violencia

Por. María del Socorro Pensado Casanova

X: @mariaaspc / IG: @pcasanovams

 

“El arte más poderoso de la vida es hacer del dolor un talismán que cura,
una mariposa que renace florecida  en fiesta de colores.”
Frida Kahlo

 

Hablar de arte y feminicidios, lejos de ser un ornamento social o de convivencia, configura una gramática de denuncia y archivo vivo sobre aquellas memorias silenciadas víctimas de este delito. El feminicidio ha dejado de ser un hecho aislado para convertirse en un fenómeno estructural que evidencia las fallas del Estado, del derecho y de la cultura para garantizar el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia. Desde una perspectiva de género las representaciones artísticas del feminicidio permiten resignificar el lenguaje de la justicia, generando un campo de interpelación ética y estética. Las palabras, las imágenes, los silencios y los cuerpos en escena construyen sentidos que interpelan la racionalidad de la lógica. Por esto, es fundamental considerar cómo el lenguaje artístico y el jurídico operan en la construcción de sentidos sobre los feminicidios y sus víctimas.

La relación entre el arte y la prevención de la violencia feminicida posibilita su estudio como dos campos de producción simbólica, memoria y resistencia. Las representaciones artísticas de esta violencia se encaminan a denunciar los feminicidios, y a generar un espacio de elaboración colectiva del duelo y la indignación de los familiares de las víctimas, así como de las poblaciones sometidas a la normalización de la violencia de género extrema. El arte se muestra como un lenguaje sensible, ético y político que permite nombrar aquello que a la sociedad se le dificulta evidenciar a través de palabras o acciones acercando al logro de la justicia social que Martha Nussbaum nos retrata.

El arte dirigida a prevenir la violencia feminicida actúa de manera contraria a algunos medios de comunicación que filtran información restringida sobre las víctimas de feminicidios, lesionando los derechos humanos de las víctimas, a la intimidad y vida privada tanto de las víctimas de feminicidio, como de sus familiares. Las obras artísticas que promueven la prevención de la violencia feminicida abarcan desde intervenciones callejeras hasta exposiciones feministas, donde convierten los cuerpos ausentes de víctimas de feminicidio en símbolos de lucha y justicia.

De acuerdo con la antropóloga Rita Segato el cuerpo de las mujeres funciona como el escenario privilegiado donde se inscribe el mensaje de poder patriarcal, y solo al desentrañar el lenguaje simbólico de esa violencia podemos construir una verdadera transformación social. Así, en línea con las aseveraciones de Judith Butler, acerca del lenguaje, el cual puede herir, pero también puede sanar y resistir, es posible afirmar, que si nombramos al feminicidio y representamos a las víctimas: apoyamos la comprensión del tipo de sociedad libre de violencias que construimos y que día a día edificamos.

En este contexto, podemos hablar de representaciones artísticas que han contribuido en los últimos años a la prevención y visibilización de la violencia feminicida en México. Entre las más relevantes destaca de 2008 la obra Sonidos de la muerte, de Teresa Margolles, que evidenció la violencia feminicida de la región fronteriza mexicana de Ciudad Juárez, Chihuahua, a través de una propuesta estética que confronta al espectador con las ausencias y los rastros materiales de la muerte. Asimismo, en 2018 Regina José Galindo presentó el performance poético Nada nos calla, orientado a levantar la voz y reafirmar la defensa de derechos y libertades de las mujeres durante la XVIII Feria Internacional del Libro en el Zócalo de la Ciudad de México. Y Continuum feminicida, de Ximena Alarcón, que promovió en 2023 la sensibilización frente a la violencia feminicida mediante seis dibujos y una intervención espacial que incorporó piedras dispuestas como ríos de sangre en Casa Mérida, ubicada en la colonia Roma Norte, alcaldía Cuauhtémoc.

El feminicidio no debe ser comprendido ni enfrentado sin una perspectiva de género y un enfoque interseccional que brinden la oportunidad de conocer el impacto de las desigualdades estructurales que originan la comisión de este delito. Por otro lado, el arte ofrece herramientas simbólicas para representar el dolor, visibilizar el conflicto y movilizar a la sociedad, resultando como una medida preventiva y formativa en género y derechos humanos para lograr una vida justa, igualitaria y libre de violencias. Reafirmemos la justicia, la formación y el arte como ejes de resistencia y prevención a la violencia feminicida.

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