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ACTOS DE PODER: Del sistema de partidos

Por. Fernando Coca

X: @Fercoca

La Comisión Gómez está comenzando a tener reuniones para elaborar la Reforma Electoral, al menos con algunos de los consejeros del INE encabezados con la presidenta del colegiado, Guadalupe Taddei.

Veremos si después de esta reunión siguen con las dirigencias de los partidos políticos y las organizaciones de la sociedad civil.

Ante ese probable escenario, hoy veremos el tercer punto de los temas que se diseñaron desde el gobierno para la reforma: el sistema de partidos.

Un sistema de partidos es la conjunción de reglas, relaciones y dinámicas que le dan estructura a la competencia entre los partidos políticos en un país. Hay varios sistemas de partidos en el mundo y México ha tenido al menos dos en su historia reciente.

¿Qué se busca en la nueva reforma? Aún no lo sabemos, pues la redacción del proyecto que realizará la Comisión Gómez no ha comenzado, o al menos eso nos han dicho en público.

Veamos cuáles son los distintos tipos de sistema de partidos y cuál sería el mejor para México.

Partido Único. Sólo existe un partido legal o con poder real y no permite la disidencia política. Eso sucede en China y Cuba. Es difícil que en México se pueda imponer un sistema de este tipo pues en los últimos 50 años, la sociedad mexicana ha luchado por la apertura democrática y la libre participación de la sociedad en la vida pública del país.

Partido Hegemónico. Mario Vargas Llosa, el escritor peruano, definió al sistema político mexicano como La Dictadura Perfecta, etapa que inició en 1929 y concluyó en el año 2000. Después de la Revolución, Plutarco Elías Calles determinó que las disputas políticas, por el poder, fueran dirimidas mediante un organismo que incluyera a todos los caudillos de la revolución para evitar confrontaciones armadas.

En esta etapa, el partido fundado por Calles, reformado por Lázaro Cárdenas y modificado por Miguel Alemán, no permitió que la derecha, Acción Nacional, ocupara cargos de relevancia. La izquierda estaba proscrita hasta 1977 cuando por primera vez existió presencia de los comunistas y los socialistas en el congreso mexicano.

La relevancia del PRI comenzó a declinar cuando en 1986 comenzó una rebelión interna encabezada por Cuauhtémoc Cárdenas, Ifigenia Martínez y Porfirio Muñoz Ledo. El rompimiento de la corriente que buscaba democratizar al PRI llevó a Cárdenas a postularse por la presidencia de México en 1988 y, mediante un fraude electoral, se impuso a Carlos Salinas.

En el año 2000, el PRI pierde por primera vez la presidencia desde su fundación. Llega Vicente Fox, un empresario que conquistó a Acción Nacional mediante una campaña anticipada. La izquierda quedo en tercer lugar.

¿Podrá regresar el sistema de un partido hegemónico a México? Ante el poderío de MORENA, pareciera que los electores le están dando todo el poder al partido que fundó Andrés Manuel López Obrador.

La debilidad de los partidos de oposición, sin una base suficiente para confrontar al MORENA y llenos de desprestigio por su falta de cercanía a la gente cuando fueron gobierno, hacen ver que es el elector el que hace hegemónicos a los morenistas.

Creo que la reforma electoral no puede, ni debe, redactarse para que algún partido político, el que sea, tenga la hegemonía política. Sería un despropósito para la histórica búsqueda de la vida democrática del país.

Bipartidista. Durante décadas fueron el PRI y el PAN los que dominaron la escena política de México. Parce que la intención de algunos políticos es que los actores políticos se definieran en la lucha por el poder liberales y conservadores; de izquierda o derecha y progresistas o reaccionarios.

Esta visión simplificaría y atomizaría la participación ciudadana. Y si los mexicanos no se sienten representados con los partidos actuantes, polarizar entre dos bandos la competencia por el poder político, parece no tener mucho futuro.

En México, creo, no cabe la dinámica de republicanos y demócratas al estilo de los Estados Unidos.
Multipartidista. En este sistema existen más de dos partidos que tienen, en teoría, la posibilidad de gobernar ya sea de manera individual o en alianza o coalición.

En México hay varios partidos que cada tres o seis años se alían para competir por los cargos públicos pero que, al momento del ejercicio del poder se separan pues su plataforma electoral no es compatible ya en los cargos.

Hoy hacen una alianza legislativa MORENA con los partidos Verde y del Trabajo. Enfrente tienen a los partidos Acción Nacional, Revolucionario Institucional y Movimiento Ciudadano.

La dificultad para organizar un partido político en México es grande. Las reglas para conformar instituciones políticas benefician a los partidos ya existentes y no a la ciudadanía que se quiere organizar para participar en la vida pública. Los mismo les pasa a los candidatos independientes.

Un punto vital para el sistema de partidos también tiene que ver con la vida interna de cada uno de estos organismos públicos. El militante debe ser el centro de la actividad partidista y no la clase dirigente.

Ahora, ¿tantos partidos como demandas ciudadanas? Sería lo ideal en un país multi plural. Tener partidos municipales, estatales o nacionales le daría mayor dinamismo a la democracia y, creo, hasta mejoraría la representación ciudadana.

La redacción de la nueva reforma electoral debe contener reglas muy claras para conformar partidos, para garantizar la participación del pueblo en la vida pública y que las demandas de la ciudadanía tengan cauce en organismos políticos que los representen y que existan alternativas para resolver las carencias que cada comunidad tenga.

Veremos si la Comisión Gómez privilegia la más amplia participación popular y ciudadana o le da nuevas vías, y vida, a una clase política que no quiere dejar sus privilegios.


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