¿Por qué queremos ser un personaje de Ghibli? - Mujer es Más -

¿Por qué queremos ser un personaje de Ghibli?

Captura de video 'Mi vecino Totoro'.

Por. Gilda Melgar

X: @gintly

Dicen que “más sabe el diablo por viejo que por diablo”, y no puedo estar más de acuerdo con este dicho ahora que la IA me quiere engañar inundando las redes con imágenes de gente común queriendo pasar como un personaje producido por el Studio Ghibli.

Recuerdo perfecto el día que vi El viaje de Chihiro, la séptima película de Hayao Miyazaki y la primera conocida por estos lares, en la sala de arte de Plaza Loreto, al sur de la CDMX. Mi hija tendría apenas unos 5 años, pero fuimos su padre y yo los que gozamos del filme de principio a fin.

Quedé maravillada con la estética japonesa y la recreación de la cultura y el paisaje nipón, aún más porque acababa de hacer mi primer viaje a Japón.

La fiebre desatada en redes las últimas semanas con las imágenes al estilo Ghibli, gracias a la herramienta del Chat GPT, ha puesto en debate los temas de seguridad y privacidad de los datos personales y también los derechos de autor de los creadores, en este caso, de Miyazaki y los artistas de Ghibli.

No tengo autoridad para escribir sobre lo anterior, ni siquiera sé cómo usar la IA y tampoco tengo intención de averiguarlo, aunque adore a los monos de Miyazaki.

El modo Studio Ghibli en Chat GPT es el “comando” con el cual una foto personal o familiar puede convertirse en una escena romántica de verano con nubes de algodón y campos floridos como en El viento se levanta (2013), o bien, tener un trasfondo de zona rural con santuarios y espíritus de la naturaleza como en Mi vecino Totoro (1988) ‒peli en la que dos niñas lidian con la enfermedad de su madre mientras conviven con un espíritu sagrado mezcla de mapache, gato y búho‒, o enmarcarse en un mundo salvaje con personajes míticos como en La princesa Mononoke.

Captura de video ‘Susurros del corazón’.

Claro que no todos los que ahora mismo están convirtiendo sus fotos en personajes saben de Miyazaki o han visto sus películas; me atrevo a pensar que un buen porcentaje no saben ni quién es.

Por ello me llama la atención el hecho de que la gente común, pero también actores, músicos, deportistas y hasta políticos “serios” quieran idealizar o romantizar un momento particular de sus vidas subiendo una foto-imagen con la estética de Ghibli.

Siendo optimista e imaginando que esta moda tiene que ver con los fans de Ghibli, me pregunto por qué nos gustan sus películas y por qué deseamos ser uno de sus personajes, aunque sea efímeramente.

Los mundos fantásticos de Ghibli exploran la experiencia humana en las distintas etapas de la vida ‒aunque muy especialmente en la niñez o pubertad‒, la relación con la naturaleza y el arquetipo jungiano de El viaje del héroe encarnado en protagonistas femeninos y masculinos que atraviesan y logran traspasar dificultades familiares, amorosas, profesionales y místicas al luchar con su sombra o enemigo.

La belleza visual de los paisajes que cuenta el paso de las estaciones y los gestos del rostro y la mirada de los personajes ‒que sin hablar nos transmiten sus sentimientos más profundos‒, son el lenguaje universal que ha llevado al Studio Ghibli a cosechar éxitos de taquilla y premios sin importar en qué lado del mundo vivamos los espectadores.

El miedo, el coraje, el dolor, la valentía, la alegría, la hermandad, el amor filial, la rectitud, pero también la maldad, lo intangible, las fuerzas oscuras y la fe conviven dentro de cada uno de nosotros y a distintos niveles, según nuestro contexto e historia personal.

¿Quién no querría ser el héroe de su propia vida y tener por sólo un segundo el valor y el coraje necesarios para desterrar para siempre al espíritu apestoso-dragón que llevamos dentro?

Así que, si el bendito o maldito Chat GPT nos ofrece eternizar uno de los momentos más gloriosos y luminosos de nuestra vida en modo Miyazaki, ¿por qué no querrías hacerlo? Como una boda, un viaje, un animal de compañía, un cumpleaños, la navidad familiar, un picnic, etcétera.

Que si se roban los datos privados de uno por vender el alma al diablo de la IA, que si “se gasta mucha agua” mientras la aplicación convierte la foto en imagen, que si en la vida real somos poco agraciados y nos queremos hacer el favor del dios Ghibli, ya todo eso sería “harina de otro costal”.

Si convirtiera una de mis fotos en dibujo animado de Miyazaki, sin duda yo quiero ser siempre y para siempre la Obachan Zeniba de Chihiro.

En fin, que todo este revuelo me ha animado a volver a ver mis pelis favoritas y ya la agenda está llena para lo que resta del año. Gracias, Hayao san.

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