La Radio es mujer, de eso no me cabe ninguna duda, solo una mujer puede tener tantas capacidades: Informa, acompaña, consuela.
Es incondicional, no importa a qué hora la busques, ahí estará siempre dispuesta a dar todo lo que tiene, a dejarse ir en un borbotón de sonidos y palabras. La Radio te conoce mejor que nadie, sabe qué quieres escuchar y te lo da, es capaz de estar durante horas encendida como una amante esperando su momento, porque sabe que en el segundo que logra tu atención te hará suyo y no tendrás oído ni mi corazón para nadie más.
La Radio madre amorosa, amante ardiente, compañera fiel cumple años hoy.
Y no son tantos, sin embargo no nos imaginamos una historia sin ella.
No hay casa, automóvil, transporte público, oficina o comercio que no cuente su tiempo en canciones y programas, que no tenga al locutor como un miembro más de la familia, como un compañero de banca, como un cómplice y un confidente.
La Radio nos ha acompañado siempre y nos ha enseñado muchas más cosas de las que creemos que sabemos, cada quien tiene su propia historia, sus propios recuerdos, sus voces en la memoria, sus personajes favoritos, cada quien creció con su propio Kalimán, su propio Porfirio Cárdenas, su Pavo Asesino, su hora de la nostalgia, su mano peluda, su radio recuerdo.
Cada quien sabe qué siente cuando escucha la banda sonora intentando encontrar una estación y cuando su voz favorita entra en su vida para acompañar su día.
Hoy todos los estudiantes y profesionales de la comunicación la honramos, la reconocemos como la más placentera y a veces culposa hora del día, la más íntima y respetada.
La Radio se escucha y se vive en muchas dimensiones, alcanza a cada persona, individualmente y en masa, tiene el poder de hablarnos a todos como grupo y personalmente.
La Radio cumple años hoy, llegó, no tengo ninguna duda para quedarse, porque es democrática e incluyente, no hay nadie que se salve de escuchar su palabra alguna vez, es para todos y no distingue edades, creencias ni preferencias.
Por eso la Radio es un arma de mil filos, además del medio de comunicación más potente y honroso.
Gracias a la Radio nunca nos sentimos solos, la Radio nos recuerda que la vida sucede cada día, nos habla de la historia y nos identifica como nación.
Muchas felicidades Señora Radio, señora de tardes y memorias, de noticias y canciones, de voces e invisibles compañías, de interminables minutos de embelesamiento auditivo, que nunca falte tu voz en ningún hogar, en ningún transporte ni oficina, que siempre estés ahí cautelosa en el acecho y desenfrenada en la entrega.