miércoles 15 julio, 2026
Mujer es Más –
COLUMNAS SEXTO SENTIDO

SEXTO SENTIDO  Finta futbolera frente a la realidad colectiva

Por. Adriana Luna

X: @adrianalunacruz

El fútbol logra ilusionar a los espectadores, creando una realidad alterna, aunque sea de forma temporal. ¿El balompié, en verdad une a la humanidad? Antropólogos y sociólogos sostienen que si el fenómeno futbolero realmente no genera ninguna modificación a las estructuras políticas, económicas, ni sociales de un país o Continente, esto quiere decir que esa felicidad no permea a la vida cotidiana, en el día a día. Por lo tanto: es una ficción.

Pongamos de ejemplo a México y a sus tres ciudades sedes mundialistas, los días de cotejos, la algarabía y la intensa felicidad se contagiaban entre lugareños y visitantes. Los coreanos cambiaban el comportamiento serio y respetuoso que identifica a su cultura, para sumarse al ‘quiere volar’ mexicano. Igual pasaba con otros visitantes, sin importar nacionalidades o clases sociales, las personas salían a las calles para disfrutar el momento poniendo un balón de pretexto. Pero, ¿en verdad, esa felicidad, esa esencia, esa identidad mexicana es suficiente para transformar la economía, las inversiones o incluso lograr un incremento en el flujo de visitantes a futuro?

Para el sociólogo argentino, Pablo Alabarces -que tiene más de tres décadas analizando el fenómeno del fútbol y sus vínculos con la política, la violencia y la identidad nacional-, este deporte funciona bajo una ‘suspensión provisoria de la incredulidad’, que es un concepto teatral. Alabarces, de visita en Guadalajara lo explicó así, a la Selección Nacional se le pinta como el ‘reflejo de todo un país’. Los espectadores saben racionalmente que 11 jugadores no representan a la nación entera, pero eligen creerlo, y se emocionan como si lo fueran, permitiendo que la ficción opere como una verdad emocional, tan sólo por la alegría que eso significa, aunque sepan que es irreal y temporal.

El argentino, junto con el antropólogo social mexicano, Andrés Fábregas, abordaron: ‘la utopía del deseo’. La sociedad desea unidad, fortaleza y empatía. Es tan profundo ese anhelo de tener un espacio sin conflictos y sin violencia, que se acaricia la idea al grado de formar una ilusión óptica generalizada, aunque se sepa que se trata de una realidad muy lejana o hasta imposible.

La gente apela a la ‘igualdad democrática’, que todos sean iguales, respetados y valorados. Las personas fingen ser una sociedad empática. Así como dentro de la cancha hay un reflejo de equidad, 11 jugadores contra 11. Todos trabajan como equipo por una meta en común: el gol y la victoria. Se crea una ilusión óptica: el débil puede vencer al poderoso. Un equipo con participantes valientes que entregan corazón son capaces de concretar la victoria, derrotando a una potencia arrogante, rica, que se cree superior. Cuando en realidad, a esas grandes potencias económicas sí les respalda un Producto Interno Bruto (PIB) y un desarrollo industrial inalcanzable para las naciones con altos niveles de pobreza y desigualdades.

Digamos que es como la táctica de la “hamaca” que marca en la pizarra el entrenador, en la que los jugadores deben dar seguimiento al balón en forma de barrera que se mueve como media luna, ejerciendo presión intensa para atacar al rival hasta conseguir el gol. Lograr la hazaña requiere habilidad, talento y disciplina de los jugadores y uno que otro milagro como equipo.

En la cancha de la vida, esa jugada es una fantasía. Así como esos momentos de felicidad intensa con los triunfos de la Selección Mexicana sin recibir un solo gol, se disipa cual neblina fugaz sin llegar al sexto partido. Finalmente, esa ficción, esa ilusión desaparece, las personas vuelven a su realidad: la carestía, el desempleo, el racismo, la homofobia, la inseguridad.

El mundial de fútbol trae felicidad temporal, como las vacaciones pagadas con tarjeta de crédito. La alegría se disipa al apagarse las luces del estadio, casi de inmediato la angustia aparece cuando se exigen los pagos con intereses altísimos. Aunque se vende como un motor de desarrollo, la realidad sociológica es más cruda: las copas mundiales pueden incluso exacerbar las desigualdades y dejar consecuencias negativas en las economías locales.

El éxito mexicano como sede mundialista, no se medirá con goles, sino en la capacidad para enfrentar la carestía y los conflictos que el balón, por más que ruede, no puede solucionar, entre ellos podría ser la mismísima contienda electoral que se aproxima.

Haciendo un recuento, unos meses antes del Mundial, la imagen de Jalisco y México como destino turístico estaba vapuleada. El Ejército Mexicano había abatido a un líder criminal, lo que desencadenó la furia en las calles. Sin embargo, como una jugada magistral conocida como ‘la Ruleta’, México con sus fortalezas regateó al adversario, logró girar el balón al lado opuesto y continuar la marcha rumbo a la portería, asestando un cañonazo.

México logró posicionarse en la visión mundial como un país alegre a pesar de cualquier adversidad y capaz de abrazar a los visitantes sin importar su lugar de origen. Lo que muchos expertos consideran inviable, atraer realmente al turismo internacional a futuro, tan sólo por la percepción que se transmitió durante el Mundial. La FIFA en breve dará a conocer sus mediciones sobre la mejor sede mundialista, pero la pregunta está ahí… ¿Y si, sí, ganó México?

Artículos Relacionados

ACTOS DE PODER  ¿Diplomados, maestrías o doctorados para votar?

Editor Mujeres Mas

SA RIBA DE LA VALL Búsquedas sin respuesta

Editor Mujeres Mas

ORACIONES A SAN LÁZARO La ambición del PVEM, la traición de Huerta y el cinismo de Noroña

Editor Mujeres Mas

RETROVISOR Chihuahua: veto verde, encono azul y pasión guinda

Editor Mujeres Mas

KIREI Cosas bellas

Editor Mujeres Mas

ENTRE LÍNEAS Y LETRAS ¿Nostradamus?

Editor Mujeres Mas
Cargando....
Mujer es Más es un medio en el que todas las voces tienen un espacio. Hecho por periodistas, feministas, analistas políticos y académicos que hacen de este sitio un canal de expresión para compartir historias, opiniones, victorias, denuncias y todo aquello que aporte en la vida de quien nos lee.