viernes 10 julio, 2026
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COLUMNAS COLUMNA INVITADA

ENTRE LÍNEAS Y LETRAS ¿Nostradamus?

Por. Alicia Reyes Amador

  • La pradera. Ray Bradbury

Se ha dicho y es verdad que Julio Verne fue un visionario que nos adelantó, a través de su fantástica creación literaria, muchos aspectos correspondiente al campo de la tecnología y la medicina que hoy se verifican en la vida del hombre moderno..

A su vez , de manera sorprendente y preclara Ray Bradbury describe una dramática y dolorosa situación causada por la búsqueda de la comodidad , la inconsciencia de la importancia de los límites y el poder ilusorio provocado por la capacidad de adquirir bienes de consumo que mal utilizados resultan incapacitantes, situación que, con variantes, pero en esencia similar, hoy experimentamos socialmente y posiblemente, en una buena parte de la humanidad.

Ray Bradbury experimenta la aparición de los aparatos electrodomésticos que se generaron de manera masiva después de la posguerra. La capacidad perceptiva y la enorme imaginación del escritor, le permitieron percibir los alcances que éstos podrían tener si su uso, como el de cualquier instrumento, no se hace de manera inteligente. En la época de Bradbury, se pronostica el viaje a la luna y se advierte la posibilidad de vida en otros planetas. Bradbury, prefiere centrarse en dos temas muy terrenales: el placer y los límites humanos. Él es experto en narrar de manera fluida una historia y, al mismo tiempo, entreverar elementos con un fondo social y psicológico, a los que tiñe de un terror, que no tiene que ver con máscaras, zombies u horribles monstruos.

Lydia y George Hadley han comprado la “casa de la vida feliz” llena de aparatos, sistemas y dispositivos que la convierten en una maravillosa casa inteligente. Una casa “en la que no tuvieran que hacer nada”. Ésta además de atender todos los requerimientos de George, Lydia y sus dos hijos, también se reinventa y sabe protegerse de posibles daños.

Lydia está preocupada por la atención que prestan los niños al cuarto de juegos. Una habitación de 12 metros por 12 metros que reproduce con nítida certeza el escenario que se le solicite. Lydia está inquieta, debido a que ha observado atención y apego desproporcionados que los niños prestan a ese cuarto, también ha percibido ciertos olores y sonidos que le producen miedo. Habla, incluso, de llamar al psiquiatra para que valore a los niños. George no lo ve como algo necesario, sin embargo acepta visitar el cuarto ante la insistencia de Lydia. El resultado de esta experiencia no fue agradable, más bien amenazador, se encontraron en una selva agresiva y llena de peligros, observaron restos de huesos y buitres que daban fin a lo que hubiera sido ese cuerpo en vida. Aparecen unos leones que tratan de sacarlos y que no lo logran, sólo porque Lidya y Geoge salen huyendo con rapidez.

Por otro lado, los personajes adultos de esta historia han llegado a percibir que les sobra tiempo, se sienten desmotivados y , sobre todo Lydia percibe que ha perdido estabilidad emocional. George tiene insomnio y Lydia se siente inútil, la casa hace todo, cumple el más mínimo deseo de sus huéspedes, se mantiene limpia, cocina, lava la ropa, incluso ayuda a la familia a vestirse, pero esto no los ha hecho felices, ni más unidos, ni tampoco ha producido armonía entre ellos. Lo que se observa, es una familia con unos padres insatisfechos que han perdido el control de la disciplina en casa, mientras que los pequeños andan tras experiencias más rápidas y excitantes cada día. Ingieren demasiados azúcares y visitan el escenario de la selva de manera constante. Ambos evaden la disciplina que intentan, sin mucha firmeza, recuperar sus mayores. En el cuarto, se pueden observar extrañamente prendas pertenecientes a los padres de Wendy y Peter que son olfateadas por los enormes leones.

Un segundo momento de terror, después del asedio de las bestias, es cuando George en una segunda visita a la selva africana, da órdenes de un cambio de escenario y éstas no son acatadas por el cuarto. George supone que el mecanismo del cuarto se ha descompuesto, pero Lydia opina que son los niños, más que inteligentes, los que han programado que el cuarto sólo obedezca las órdenes que le dan Peter y Wendy. Es entonces cuando deciden que citarán al psiquiatra, cerrarán la casa y saldrán a unas vacaciones en las que retomen actividades cotidianas y organización familiar comunes y corrientes. El psiquiatra, ante el escenario que observa, opina que la casa debe ser clausurada por un tiempo.

Peter enfrenta a sus padres , apoyado por Wendy y ante la respuesta de George de que el cuarto podría continuar abierto únicamente si se le pidiesen otros escenarios. Ante esta condición y con una fría calma, Peter sólo solicita y convence a sus padres de que les permitan entrar por última vez a despedirse del cuarto. Lydia y George, reaccionan de nuevo de una forma más que inadecuada; abren el cuarto para permitir el ingreso de los niños. Éstos entran al escenario, llaman a sus padres y cuando ingresan a La pradera la puerta se cierra, los padres reconocen como suyos los gritos que escucharon en sus anteriores visitas a este escenario.Es entonces cuando se percatan de que ellos han sido destinados como las presas del día. Wendy y Peter reciben al psiquiatra con la tranquilidad y la seguridad de que no serán molestados nunca más por sus padres.

La historia es terrorífica, los niños han encontrado mayor sentido y apego a su relación con el cuarto que la que existe entre ellos y sus padres. El cuarto no les pone límites y sí les provee de experiencias excitantes inmediatas, la casa les resuelve todos sus problemas, lo que implica que con sólo desear algo, sus necesidades se verán satisfechas. Los adultos han cubierto lo que suponían , sin darles responsabilidad alguna y, menos aún, se han cuidado de que los niños hagan uso adecuado de las enormes posibilidades de la nueva tecnología, de tal forma que cuando se percatan de que este uso ha sido inadecuado, no hay forma de revertir las expectativas de los pequeños, ya que los chicos perciben en ello un acto arbitrario e injusto.

La reacción de los pequeños es una consecuencia natural y previsible; necesitan eliminar a quienes pretenden evitar el placer que sienten en su cuarto de juegos, así como la satisfacción ilimitada de sus deseos.

Hoy la historia de La pradera se repite, la oleada de la tecnología nos ha sumergido en un mar de satisfactores que aparecen día a día de manera incansable. El uso de las redes y el alcance de las investigaciones científicas es maravilloso, esperanzador y hasta increíble. Vivimos en un estado de sorpresa cotidiano, los robots, la recuperación física y locomotora del cuerpo parece estar a nuestro alcance, los que lo podemos experimentar no terminamos de conocer los nuevos alcances de la IA; sin embargo, la humanidad olvidó que los niños y los jóvenes que nacieron cerca de los celulares y las redes, no fueron educados para utilizarlas de manera mesurada, inteligente y adecuada, lo que los ha llevado a crear mundos imaginarios que viven como si fueran reales. Se despersonalizan y se suman a las filas de miles de zombies que actúan y perciben la vida a través de una falsa realidad que les muestran sus celulares, realidad a la que los jóvenes tratan de equiparar lo que experimentan cotidianamente. Por ello, no resulta extraño escuchar que hay padres golpeados, pequeños o jóvenes baleados o heridos, chicos sometidos al bullying, abuso sexual, pornografía infantil, alumnos que no atinan a resolver nada si no le preguntan a la IA qué hacer, etc

Estamos, entonces dentro de La pradera, los adultos, en lugar de educar a sus hijos, les han proporcionado, desde bebés, un celular o una pantalla para que no los molesten, los han dejado que aprendan a utilizarlos sin supervisión o límite alguno. Los adultos piensan que sus hijos son inteligentes porque saben utilizar, mejor que ellos los celulares, porque no están enterados de que los que producen esos maravillosos dispositivos, los programan para hacer su uso cada día más fácil. El manejo inteligente de ellos debiera ser limitando el tiempo de exposición y si se orientaran hacia actividades creativas y retos inteligentes, que los hay y muchos, pero parece que la situación se ha salido de control, de ahí que hoy existen varios países que han comenzado a restringir el uso del celular para niños y jóvenes, con el objetivo de evitar más daños en ese tipo de población.

En nuestro país vemos con tristeza y preocupación cómo quienes cobran por gobernar, no sólo no lo hacen con dignidad, ni con responsabilidad, sino que además hacen uso constante de las redes para promocionarse de manera abyecta, mentirosa y frívola, generando la idea de que para dirigir un país, es suficiente darse a conocer y tener likes; además de desmentir en el discurso lo que se actúa en la práctica, acusar a otros de lo que corresponde a quien lo originó, no hacerse responsables, ni enfrentar la violencia que generan con sus defectuosas gestiones, justificar iniciativas que trastocan el buen camino de la educación y el buen gobierno, etc. Todo esto con el uso de las redes. Es decir, están poniendo el ejemplo para nuestras generaciones más jóvenes de un manejo viciado y perverso. En conclusión, una pésima utilización de ese instrumento que podría ser utilizado de una mejor y más constructiva forma.

Los adultos, en nuestro país hemos hecho germinar una pradera que se extiende cada día más, habría que poner más atención para ubicar a quién pertenecen los gritos que escuchamos a lo lejos y que se nos acercan peligrosamente..

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