Por. Adriana Luna
X: @adrianalunacruz
Una niña de nueve años fue a la tienda de abarrotes para comprar pan dulce, jamás se imaginó vivir el momento más amargo de su vida. Un sujeto desconocido amablemente le cedió el turno, para de forma abusiva, tocarle las nalgas. Todo quedó videograbado. La pequeña primero queda petrificada y posteriormente suelta el llanto.
Los hechos ocurrieron en la colonia Santa Elena de la Cruz en el municipio de Guadalajara. Al difundirse la grabación en redes sociales, se encendió la indignación generalizada. La actual administración de gobierno se jacta de velar por la protección de las infancias y adolescencias en la entidad. Sin embargo, los abusos sexuales han crecido alrededor de 45% en los últimos dos años, según las atenciones médicas realizadas en hospitales jaliscienses. Es decir, la entidad sigue en el top 5 en el país con el mayor número de niños, niñas y adolescentes victimizados sexualmente.
La familia de la niña agredida sexualmente por el sujeto identificado como Luis Antonio N, que fue detenido al inicio de esta semana, ha solicitado un dispositivo pulso de vida para garantizar medidas cautelares que protejan a la víctima. Mientras el señalado como agresor es presentado ante un juez para que responda por sus actos.
Al difundirse la fotografía del presunto responsable de los tocamientos inapropiados, se pidió la participación ciudadana para dar con el paradero del agresor. Reporteros y camarógrafos acudieron a la zona para platicar con los vecinos, violentando de nuevo a la niña, invadiendo el espacio donde ella antes deambulaba y hoy es observada por todos y señalada.
Los señalamientos se amplían, ¿dónde estaban los progenitores? ¿cómo es posible que dejen a una niña sola, en una entidad que es el epicentro de la desaparición de personas, incluidos menores de edad?, pregunta la sociedad incrédula. Se olvida que todos estamos obligados a proteger a las infancias y adolescencias para que puedan ejercer su derecho a vivir en un entorno libre de violencia.
Esta violación se persigue por oficio, aunque la familia de la víctima sí acudió ante la Fiscalía General de Jalisco a presentar una denuncia formal. Tanto la niña como su familia reciben atención emocional y asesoría jurídica. Finalmente, la Fiscalía de Jalisco logró la captura del sujeto señalado.
Sin embargo, comenzaron a surgir las versiones de que se trataba de un chivo expiatorio y se argumentaba que la persona detenida tenía el cabello más largo o el cuerpo más esbelto. Las autoridades jaliscienses confirmaron la identidad del supuesto agresor, para eliminar cualquier duda ciudadana. También se confirmó que permanece abierta la carpeta de investigación por el delito de abuso sexual infantil.
Según el Código Penal de Jalisco, diferencia el abuso sexual y el acoso, pero en este caso al tratarse de una niña que no tiene ni siquiera los diez años de edad, se considera un abuso sexual infantil (aunque haya sido sin cópula) y se castiga hasta con seis años de prisión.
En Jalisco, la violencia psicológica es la más frecuente con casi 40%, seguida por la violencia física con 30% y la violencia sexual con 25%.
Lamentablemente en las zonas urbanas siguen siendo infantes y adolescentes los que se encuentran más expuestos al abuso sexual y la violencia física, lo que se alimenta con la negligencia y la impunidad. La justicia tarda en llegar mientras los niños, niñas y adolescentes enfrentan trastornos por estrés postraumático, depresión, ansiedad y dificultades educativas, y sociales.
El video revela el rostro del abuso, una situación de vulnerabilidad de la víctima, en la mente de una persona adulta le hace creer que puede agredirla sexualmente sin que haya consecuencias de sus actos. Se cosifica a la víctima, se piensa que no tiene voz. Es ahí el aprendizaje.
El derecho de esta niña, así como de todos los infantes y adolescentes es de vivir en un ambiente libre de violencia. Todas las personas menores de edad, sean conocidos o no, deben ser protegidas por toda la sociedad. Y se tiene las leg obligación de denunciar al agresor, sea conocido o no. Para que no reine la impunidad y que no se haga fácil a nadie tocar impúdica y violentamente las nalgas de una persona menor de edad, sin que haya consecuenciaales. La niña fue a la tienda por un pan, pero ahora se pidió un pulso de vida con vigilancia satelital y vínculo directo con la policía para garantizar que pueda caminar segura en las calles. Qué fácil tocar a una niña, qué difícil hacer justicia y garantizar el respeto a sus derechos humanos.
