Por. Fernando Coca
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Desde su creación, en los tiempos de Carlos Salinas de Gortari, fueron vistos con recelo.
Algo que los distingue es que su dirigencia nacional sólo está en un personaje. Del lado del Partido del Trabajo, Alberto Anaya; de parte del Verde, Jorge Emilio González Martínez.
Hoy, esos dos partidos que hacen la coalición gobernante han crecido electoralmente de forma significativa.
Por ejemplo, la primera vez que el PVEM tuvo diputados fue en 1997. Eran ocho los integrantes de su bancada. Hoy son 62 verdes en San Lázaro.
La historia del PT es similar. En 1994 tuvieron 10 diputados. Actualmente suman 51.
¿Cuál es la importancia electoral del PT en las contiendas presidenciales? En su primera participación obtuvieron el 2.7 de la votación con Cecilia Soto, 970 mil 121 sufragios.
En el 2024 le dieron a la coalición MORENA-VERDE-PT 3 millones 882 mil 813 votos de los 35 millones 924 mil 519 sufragios con los que ganó Claudia Sheinbaum la Presidencia de México, el 6.46 por ciento de la opción ganadora.
El Verde siempre ha ido en coalición en la presidenciales. En la elección del 24, tuvieron el 7.7 por ciento de los votos que representaron 4 millones 677 mil 57 que se sumaron a la candidatura de la presidenta Sheinbaum.
El PT y el Verde muestran resistencia a la reforma electoral que propone la presidenta Sheinbaum. Dos temas los separan: 1. La reducción del 25 por ciento en los recursos financieros para los partidos y, 2. La fórmula que se propone para elegir plurinominales.
El PT dice que no apoyará una reforma regresiva. El Verde no quiere contribuir, dicen, al regreso de los tiempos de partido único.
Ambos se quejan de no haber sido invitados por la Comisión Gómez para redactar la propuesta presidencial. Acusan desprecio.
¿Qué hacer con ellos? En el 2017, cuando el PT en el Estado de México no apoyó desde un inicio a Delfina Gómez en la elección para gobernador, Andrés Manuel lanzó una advertencia. Si no van con Delfina, olvídense de ir con nosotros (MORENA) en el 18. Aunque Óscar González declinó a días de la elección, el daño estaba hecho. Sin embargo, el PT sí fue aliado en el 2018.
Creo que hay dos opciones para MORENA. La primera es darle gusto a sus aliados y dejar que la reforma muera.
La segunda es un poco más compleja y riesgosa para el partido fundado por Andrés: presentar la propuesta, que ésta no pase y para el 2027 no llevar a ninguno de los dos en alianza con todos los riesgos que ello implica.
Me explico. Tanto el Verde como el PT están acostumbrados a recibir a los “candidatos” que no cupieron en el partido mayor.
MORENA está por decidir este fin de semana cómo va a designar a los delegados municipales y distritales para dirigir al partido con miras al 27.
Hacerlo con tanta anticipación terminaría de reventar la crisis que quizá no muchos vean pero que sí se siente en la militancia. Los nombramientos revelarían si MORENA sigue privilegiando a los grupos de poder o hace caso a la militancia.
En caso de que sean cuotas, el PT y el Verde -y hasta el PAN, MC, PRI y los partidos de nueva creación- tendrían una reserva de personajes con verdaderas posibilidades de vencer en las contiendas municipales y para diputados locales y federales.
MORENA debe pensar que no todos sus próximos candidatos son Andrés ni tampoco Claudia. El partido debe considerar que sus liderazgos -no confundir con los camajanes de siempre que han decidido en el partido- no son tomados en cuenta, el rompimiento le dará a los adversarios ventajas que desde el 2018 no tenían.
El costo de que el PT y el Verde “muestren el cobre” es muy alto. Eso se ve cuando se camina y reportea a nivel de territorio.
