Por. Fernando Coca
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Guadalupe Taddei renunció a la presidencia del Instituto Nacional Electoral luego de que se desataran hiladas de escándalos que marcan corrupción dentro del INE.
Desde que se le dieron poderes extraordinarios para realizar acciones en las que el cuerpo colegiado que eran las consejerías del INE, la degradación administrativa y política de la institución dejó una estela jamás vista desde la creación del órgano encargado de organizar los procesos electorales.
Una marcada división entre las y los consejeros hicieron un campo de batalla del instituto en el que el debate no sólo fue duro, pasó a la descalificación personal entre los miembros del Consejo General, incluidos los representantes de los partidos y los de los partidos políticos.
Guadalupe Taddei llegó a la presidencia del INE por medio de una insaculación, es decir, por mera suerte.
Cuando los diputados no se pusieron de acuerdo para nombrar a quien ocuparía la consejería que presidiría al Consejo General, se realizó el sorteo donde la sonorense salió premiada.
Para el INE queda un precedente que podría desencadenar una crisis mayor, que tiene que ver con la certeza de las acciones del instituto en pleno proceso electoral para elegir 500 diputados federales y con la concurrencia de 17 elecciones en igual número de estados que votarán por gobernadores y mil 98 diputados locales, 13 mil 515 presidentes municipales, síndicos y regidores de mil 800 municipios del país.
Hoy, Taddei anunciará a la Cámara de Diputados de su renuncia y, mientras tanto, los restantes consejeros y consejeras se rotarán la presidencia hasta que los diputados decidan quién ocupará la presidencia.
Hace 36 años y 15 días el IFE, antecesor del INE, inició sus actividades. Este órgano ciudadano fue creado después de la crisis derivada del fraude electoral de 1988 que llevó al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas a ser derrotado por el sistema hegemónico de entonces.
Desde entonces, y hasta la elección de 2006, el IFE contó con una alta aprobación de los ciudadanos y también de los partidos políticos.
Después del proceso de 2006, el IFE tuvo que cambiar hasta de nombre por las reformas electorales que se realizaron por la ruptura política en el país por la imposición de Felipe Calderón en la presidencia de la República.
El IFE de ese entonces no paró las actividades ilegales que se realizaron para descalificar a uno de los contendientes entre las que destacan la campaña de propaganda impulsada por empresarios (impedidos por la ley para hacerlo), la intervención del presidente de la República en el proceso en favor del candidato de su partido (una causal de anulación de la elección); y la crisis que enfrentó el instituto y que contuvo con las reformas electorales para blindar aún más las elecciones.
Desde su llegada, Guadalupe Taddei encontró un ambiente adverso por su origen y su actitud para dirigir un cuerpo colegiado que, en toda su historia, siempre encontró caminos para responder a la ciudadanía. Hoy se va en el peor escenario posible, señalada como corrupta, llena de conflictos de interés y con la desconfianza creciente del elector que no ve certeza, imparcialidad, transparencia ni objetividad en los actos del INE.
Muchos no supimos cómo llegó, ahora todos sabemos el porqué se va.
