¿Qué tanto conoces tus senos?, ¿Ya te hiciste una autoexploración? Aprender a reconocer sus cambios es importante para identificar posibles señales de alerta del cáncer de mama y favorecer su detección oportuna.
En los últimos años, el diagnóstico de esta enfermedad ha aumentado, principalmente por los cambios demográficos y el envejecimiento de la población, aunque también influye, en cierta medida, una detección más oportuna, aseguró Rocío Baltazar Contreras, egresada de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM, quien realizó su especialidad en el Hospital General de México Dr. Eduardo Liceaga, donde actualmente labora en la Unidad Oncológica Médica.
En 2024, este padecimiento registró una tasa de defunciones de 0.7 por cada 100 mil habitantes en las mujeres de 20 a 29 años, cifra que aumentó a 15.3 en el grupo de 30 a 59 años y a 51.9 entre las mujeres de 60 años y más, de acuerdo con el INEGI.
Por otra parte, el reporte publicado el 16 de octubre de 2025, señaló que, durante la última década, la tasa de defunciones por cáncer de mama aumentó de 15.7 en 2015 a 18.7 en 2024 por cada 100 mil mujeres de 20 años y más. Asimismo, las cifras preliminares correspondientes a 2024 registraron un total de 8 mil 451 muertes por esta enfermedad, 8 mil 384 mujeres y 67 hombres.
“Detectar el cáncer de mama en etapas tempranas permite ofrecer tratamientos menos agresivos, por lo que es importante recordar que este padecimiento no afecta únicamente a las mujeres mayores, sino también a las jóvenes”.
Además, en México, durante 2019 se registraron 15 mil 286 casos nuevos de cáncer de mama entre la población de 20 años y más, mientras que en 2022 la cifra aumentó a 23 mil 790 casos, de acuerdo con el INEGI.
A escala mundial, el cáncer de mama también representa un importante problema de salud. De acuerdo con las estimaciones de GLOBOCAN 2024, en el mundo se registraron aproximadamente más de 2.4 millones de casos nuevos de cáncer de mama y más de 693 mil 660 defunciones por esta causa, considerando ambos sexos.
“Detectar el cáncer de mama de forma más temprana permite que la supervivencia de las pacientes sea más esperanzadora. Específicamente, cuando localizamos la enfermedad en estadios muy tempranos, es decir, cuando está localizada solamente en la mama, la supervivencia a cinco años es de aproximadamente 90 por ciento”, explicó.
Refirió que el incremento en la supervivencia se debe, principalmente, a dos factores: la detección más temprana y la medicina personalizada, en la que se utilizan diversas herramientas, como la inmunoterapia, las terapias blanco y los anticuerpos conjugados; esto nos permite obtener mayores respuestas de la enfermedad prolongando la supervivencia global con una adecuada calidad de vida.
Agentes que influyen
El riesgo de desarrollar cáncer de mama está relacionado con distintos factores que, de acuerdo con la doctora, se dividen en dos grupos: los no modificables y los modificables.
Entre los primeros están los factores hereditarios, como las mutaciones genéticas que predisponen a desarrollar cáncer, y los antecedentes familiares del padecimiento, especialmente cuando se presenta antes de los 50 años de edad. También se consideran aspectos reproductivos, como el inicio de la menstruación antes de los 10 años y la menopausia después de los 50.
Por otra parte, entre los factores modificables se encuentran el uso de terapia hormonal de reemplazo, la obesidad, el tabaquismo y haber recibido radioterapia en el tórax.
Ante estos factores, la doctora subraya la importancia de informar a la población y promover cambios en el estilo de vida, como realizar actividad física y mantener una buena nutrición. Asimismo, destaca la necesidad de acudir a seguimiento médico periódico, en lugar de dejar pasar el tiempo.
Autoexploración paso a paso
La doctora recomienda realizar la autoexploración en tres pasos. El primero consiste en colocarse frente a un espejo, con el torso descubierto y las manos en la cintura, para observar el color y la forma de las mamas e identificar posibles bultos, tanto de frente como de lado. Después, hay que inclinarse hacia delante para observar qué tan péndulas están.
El segundo paso es la palpación. Coloca detrás de la nuca el brazo del lado de la mama que vas a explorar y, con los dedos índice, medio y anular, realiza movimientos circulares por toda la mama, desde la parte superior hacia el pezón, en el sentido de las manecillas del reloj. Después, revisa la axila para identificar posibles abultamientos y repite el procedimiento con la otra mama.
El tercer paso se realiza acostada. Coloca una toalla o una almohada pequeña debajo del hombro del lado de la mama que vas a explorar y lleva la mano detrás de la nuca. Con los mismos tres dedos, repite los movimientos circulares en la mama y la axila. Al final, comprime suavemente el pezón para comprobar si hay dolor o secreción de algún líquido.
La doctora señaló que, durante la autoexploración mamaria, es importante identificar señales de alerta como la presencia de algún bulto, un aumento rápido del tamaño de la mama, enrojecimiento o secreción por el pezón en mujeres que no estén lactando. Ante cualquiera de estos cambios, recomienda acudir lo antes posible a una revisión médica.
“Nuestra salud es nuestra responsabilidad”, subrayó. Por eso, invita a las mujeres a conocer su cuerpo, realizarse la autoexploración y acudir con un especialista ante cualquier alteración.
Una historia de lucha
Carmen Sandra Gallardo, de 51 años, es una mujer sobreviviente de cáncer de mama. Fue diagnosticada con la enfermedad hace 11 años. En entrevista, contó que, aunque intentó mantenerse fuerte y transmitir esa fortaleza a su familia, hubo una etapa del tratamiento que enfrentó con mayor dificultad: las quimioterapias.
“Durante meses sentí una bolita y acudí ocho meses después a recibir atención médica. Me dieron el diagnóstico de cáncer después de hacerme estudios; posteriormente, me realizaron una mastectomía radical del seno izquierdo y recibí el tratamiento complementario”.
Aunque procuró mantenerse fuerte, las quimioterapias representaron uno de los momentos más difíciles de su proceso. “Sentí muchos síntomas, me sentía muy mal, quería rendirme. Hubo momentos en los que lloraba todas las noches sin que nadie me viera, pero me mantuve y seguí”.
En ese camino, el apoyo de su familia fue fundamental para continuar con el tratamiento y no darse por vencida. El acompañamiento de sus seres queridos la impulsó a seguir adelante incluso en los momentos más difíciles.
Además, la experiencia de su abuela, quien ahora tiene 90 años, y quien también enfrentó el cáncer y sobrevivió a la enfermedad, le hizo saber que era posible luchar contra ella.
Hoy, a 11 años del diagnóstico y después de superar el padecimiento, Carmen Sandra invita a las mujeres a acudir a revisión médica, prestar atención a las señales de su cuerpo y priorizar su salud. Reconoció que su experiencia le enseñó la importancia de buscar atención y no posponerla.
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