lunes 12 octubre, 2026
Mujer es Más –
COLUMNAS COLUMNA INVITADA

SA RIBA DE LA VALL Entre pluriculturalidad e hispanidad

Por. María del Socorro Pensado Casanova

X: @mariaaspc
IG: @pcasanovams

 

“Crean Vuestras Altezas que es esta tierra la mejor y más fértil y temperada y llana y buena
que haya en el mundo.”
Cristóbal Colón, Diario de a bordo, Isla Fernandina, 17 de octubre de 1492.

 

Cada 12 de octubre conmemoramos el encuentro de dos mundos y recordamos uno de los acontecimientos que más transformó la historia de nuestro continente, el arribo de Cristóbal Colón a América en 1492, quien emprendió su viaje desde el Puerto de Palos, ubicado en Palos de la Frontera, Huelva, Andalucía, España.

Hoy, en ese pedazo de tierra se encuentra el Muelle de las Carabelas, con las reproducciones de la Niña, la Pinta y la nao Santa María. Y así, como aquel pasado permanece frente a nosotros, 534 años después continúa dialogando con el presente. No existe una sola interpretación de los hechos históricos y esta siempre dependerá de quienes los relaten.

La conquista de México ha sido estudiada desde perspectivas muy distintas. Hay quienes destacan el encuentro entre el derecho prehispánico y el derecho castellano, junto al intercambio cultural que siguió a ese proceso. Otros analizan las transformaciones que experimentaron las estructuras políticas, religiosas y sociales existentes. Hay, además, quienes consideran que ambas visiones resultan insuficientes para explicar un fenómeno tan complejo. Los hechos permanecen, pero las preguntas que cada generación formula sobre ellos cambian constantemente y, con ellas, la manera de comprender el pasado.

Por estas razones, la conmemoración de la llegada de los europeos al continente americano ha recibido distintos nombres a lo largo del tiempo. En 1913 comenzó a difundirse como Día de la Raza, una denominación que buscaba destacar el origen común de los pueblos hispanoamericanos, el mestizaje y el sincretismo. Durante las décadas siguientes, el concepto de Hispanidad fue adquiriendo mayor presencia hasta que, en 1958, España estableció oficialmente el 12 de octubre como Día de la Hispanidad. En México, desde 2020, la fecha se conmemora como el Día de la Nación Pluricultural.

Entre los debates que acompañan las distintas formas de nombrar e interpretar este episodio histórico se encuentra el origen de las desigualdades que persisten en nuestras sociedades. Estas no comenzaron con la conquista. Mucho antes de la llegada de los españoles, las sociedades mesoamericanas ya contaban con estructuras jerárquicas claramente definidas. Entre los mexicas, por ejemplo, la vestimenta reflejaba la posición social de cada persona. La nobleza utilizaba prendas elaboradas con algodón, mientras que buena parte del pueblo vestía fibras de maguey.

Las diferencias económicas y sociales existían desde entonces, aunque la conquista modificó profundamente esas estructuras. Durante el periodo colonial se desarrollaron nuevas jerarquías vinculadas a la procedencia y al mestizaje, posteriormente representadas mediante denominaciones y clasificaciones de castas. Surgieron así otras formas de organización, poder y exclusión que se sumaron a desigualdades preexistentes. Observar esa continuidad permite analizar con mayor profundidad cómo se han configurado estas diferencias a través del tiempo.

El lenguaje conserva, a su vez, las huellas del pasado. La palabra indio surgió como consecuencia del error geográfico de Cristóbal Colón, quien creyó haber llegado a las Indias. Con el paso del tiempo, dejó de ser únicamente una referencia geográfica para convertirse, en numerosos contextos, en un término peyorativo utilizado para ofender, discriminar o desacreditar. No obstante, el reconocimiento de los derechos humanos y de la diversidad cultural ha impulsado el uso de expresiones como pueblos indígenas o pueblos originarios, términos que reconocen su identidad desde una perspectiva de respeto y dignidad.

Esa evolución exige una mayor conciencia sobre la manera en que nos referimos a las personas indígenas. Las palabras no son indiferentes cuando reproducen estereotipos, jerarquías o prejuicios construidos durante siglos. Nombrar con respeto implica tener presente que detrás de cada expresión existen identidades, comunidades, lenguas y culturas cuya dignidad no depende de la forma en que históricamente hayan sido representadas.

Entre pluriculturalidad e hispanidad, seguimos buscando formas de nombrar una historia que no puede limitarse a una sola interpretación. ¿Hasta cuándo necesitaremos contarla para determinar quiénes fueron mejores o peores, quiénes tuvieron más razón o a quiénes corresponde atribuir responsabilidades? 

Acercarnos al pasado exige asumir su complejidad sin convertirlo en una competencia entre pueblos, culturas o generaciones. Cada 12 de octubre es una oportunidad para mirar aquello que nos une y aquello que nos diferencia, porque conocer de dónde venimos ayuda a comprender mejor quiénes somos.

 

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