Por. Fernando Coca
X: @Fercoca
El último mes he visitado 12 estados de la República para presentar mi libro Balas con Remitente. El tráfico de armas de Estados Unidos a México y me he encontrado con una sociedad receptiva al tema pues en el más recóndito punto del territorio nacional vive cotidianamente la violencia que genera el poder de fuego que tiene el crimen organizado.
Explicar el sistema que permite el comercio ilegal de armas de uso militar que entran a México tuvo esta semana dos elementos que ejemplificaron lo nocivo que resulta para México y Estados Unidos este negocio de muerte:
Las notas de Milenio y AP en las que se detalla -en la primera, firmada por Ángel Hernández– el camino que siguió la Barret .50 con la que intentaron matar a Omar García Harfuch hace seis años.
Y la de AP en la que se informa que el fiscal general de Nuevo México abrió una investigación penal para determinar si agentes de la DEA permitieron que cientos de miles de dosis de fentanilo llegaran a la población de Albuquerque.
Ángel Hernández, en Milenio, revela el camino de la Barret .50 con la que intentaron asesinar a García Harfuch. Identifica a la red de traficantes de armas encabezada por Abraham Nicanor, en la que se encontraban los ciudadanos estadounidenses (no mexicanos), Alejandro García y James Paxton Jefferson. Luego de una investigación de la ATF (Agencia del Tabaco, Alcohol, Armas de Fuego y Explosivos) pudieron hacer la trazabilidad de este rifle comprado en una armería en Houston en marzo de 2019 por García, la llevaron a Laredo, Texas y la introdujeron a Nuevo Laredo, Tamaulipas, terminando en 2020 en Polanco donde fue usada para atentar contra el entonces secretario de Seguridad del gobierno de la Ciudad de México.
García y Jefferson compraron siete rifles Barret .50 entre el 9 de marzo y el 8 de abril de 2019. Cada rifle costó 9 mil dólares. El 26 de junio de 2020, más de 100 balas disparadas por cuatro barrets fueron usadas para intentar matar a Omar García Harfuch.
Fallaron porque dispararon muy cerca del objetivo. La efectividad de la Barret .50 es más efectiva cuando el objetivo está a más de un kilómetro de distancia.
Al hacer la trazabilidad de las Barret, se dieron cuenta que los tres estadounidenses le vendían al Cártel Jalisco Nueva Generación y al Cártel del Noreste fusiles AK47, AR15, Rifles Ruger 1022 y pistolas Glock.
Nicanor estará en prisión hasta 2027 y los otros dos traficantes están libres luego de un acuerdo para dejar la cárcel. Tres ciudadanos de Estados Unidos proporcionando armas a grupos terroristas.
Y el caso de la DEA nos recuerda el Operativo Rápido y Furioso, pero a la inversa.
La agencia AP revela que el fiscal general de Nuevo México, abrió una investigación penal para determinar si agentes de la DEA permitieron que cientos de miles de dosis de fentanilo se distribuyeran en Albuquerque.
Associated Press informó que agentes de la DEA vigilaron, pero no incautaron cargamentos de fentanilo entre 2023 y 2025 con la intención de armar casos más grandes pero lo único que obtuvieron fue incrementar los índices de muerte provocados por sobredosis del opioide.
Nuevo México registró 881 muertes por sobredosis en 2025. De estas, el 79 por ciento de esas víctimas fatales (695) fueron por fentanilo.
Estos dos casos demuestran que la venta de armas de uso militar en Estados Unidos provoca muerte y violencia en México e incrementa la crisis de salud pública que viven allá.
En tanto no haya una reflexión profunda y acciones contundentes en los Estados Unidos para contener, minimizar o erradicar la venta de esas armas, no habrá ni en Estados Unidos ni en México una política pública en materia de salud o seguridad que funcione.
Sí, son las armas, estúpido.
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