lunes 12 enero, 2026
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COLUMNA INVITADA  Más ácidas que las limas

Por. María del Socorro Pensado Casanova

X: @mariaaspc / IG: @pcasanovams

Había una vez, en una bella tarde de hace apenas tres semanas, entre las calles Paseo de la Reforma y Avenida Hidalgo, un hombre roció thinner a una mujer que se encontraba acompañada de sus dos hijos menores. Intentó prenderle fuego y, a continuación, se alejó del lugar…

Además de los golpes, los insultos y las humillaciones, las agresiones con ácidos o sustancias inflamables son otras de las distintas formas en las que se expresa la violencia contra las mujeres. Más conocida como violencia ácida, esta manifestación de ataques con químicos busca marcarte para toda la vida si es que no te deja fuera de ella. La violencia ejercida con el uso de sustancias corrosivas sobre otra persona es el resultado de una agresión calculada y estratégica que tiene como objetivo la imposición de una sentencia permanente: la pérdida de la identidad.

Con la reforma a la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, del 18 de octubre de 2022, se reconoció expresamente que la violencia física es “cualquier acto que inflige daño no accidental, usando la fuerza física o algún tipo de arma, objeto, ácido o sustancia corrosiva, cáustica, irritante, tóxica o inflamable o cualquier otra sustancia que, en determinadas condiciones, pueda provocar o no lesiones ya sean internas, externas, o ambas”. Posteriormente, en 2023, Puebla se convirtió en la primera entidad federativa en tipificar de manera específica la violencia ácida a través de la reforma legislativa conocida como “Ley Malena”, definición que fue retomada y ampliada por la Ciudad de México en 2024, al establecerla como la agresión o ataque cometido mediante el uso de ácido, sustancias químicas o corrosivas.

Estos avances fueron posibles gracias a la lucha por alcanzar justicia de Malena, mujer sobreviviente a un ataque con ácido perpetrado por quien había sido su pareja, cuya exigencia de verdad, reparación y no repetición permitió visibilizar esta forma extrema de violencia y avanzar en su reconocimiento jurídico como un tipo penal específico en nuestro país.

¿Qué distingue a la violencia ácida del resto de violencias, y en particular de la violencia física ocasionada por golpes?

En primer lugar, la expulsión de la vida social de las víctimas, el estigma, el silencio, la incomodidad y la falta de respuestas que comprendan la magnitud del daño perpetuo que causa. Si bien, casi la mitad de entidades federativas de la República Mexicana han adicionado en sus códigos penales estatales las sanciones para estas agresiones, no existe un tipo penal idéntico para este delito. Por esta razón, a pesar de que se ha reconocido este tipo de violencia y se ha establecido una sanción para los agresores, resulta difícil analizar e investigar la gravedad de los hechos en cada caso.

En segundo lugar, la violencia ácida se distingue de la violencia física porque su finalidad es provocar un daño irreversible, además del dolor inmediato. Debemos comprender que los ácidos queman capas profundas de la piel, destruyen tejidos, alteran funciones vitales y dejan cicatrices definitivas. Y, en atención a que se tratan de agresiones irreversibles, se ha señalado que este delito debe ser considerado como tentativa de feminicidio. Además, no existe una recuperación completa, porque los daños son continuos, prolongados y visibles. La violencia ácida obliga a las víctimas a convivir con las marcas de sus heridas todos los días de su vida.

En tercer lugar, podemos señalar a la intencionalidad, porque el plan para cometer ese delito implica obtener la sustancia, estudiar el momento en el que se realizará la agresión y ejecutar el ataque, con el conocimiento de que el daño que se va a producir a la víctima será para siempre.

De acuerdo con el Banco Nacional de Datos e Información sobre Casos de Violencia contra las Mujeres (BANAVIM), en 2025 tuvieron lugar más de 300 casos de amenazas o ataques perpetrados de ácidos o sustancias corrosivas e inflamables. Hablar sobre la violencia ácida implica su prevención a través del conocimiento de su definición y las razones por las que se comete.

El impacto psicológico que puede causarte el dolor de alejarte a tiempo de personas violentas es mucho menor que aquél que generan las heridas más ácidas que las limas, propias de la violencia ácida, o de cualquier otro tipo y modalidad de violencia.

 


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