martes 23 julio, 2024
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Sandra Vivanco COLUMNAS COLUMNA INVITADA

«COLUMNA INVITADA»: 30 millones

Por SANDRA VIVANCO

El miércoles pasado fuimos testigos del peso de los más de 30 millones de sufragios que recibió una de las ofertas electorales del proceso electoral para renovar al Poder Ejecutivo de nuestro país. La fuerza de ese gran número de votos, que son, sin duda alguna, la voluntad del pueblo en las urnas, permitió que, como no había sucedido en la historia reciente de este país, con un mes de anticipación el máximo órgano jurisdiccional electoral realizará las declaratorias de validez de esa elección y de Presidente Electo.

Los 30 millones 113 mil 483 votos emitidos a favor de López Obrador, traducidos en porcentajes, resultan poco más de 53 por ciento de votación para la elección Presidencial, números que no se comparan con los obtenidos por sus adversarios en las dos elecciones pasadas donde participó, lo cual no es de menor importancia, ello obedece al mandato del pueblo.

En efecto, alguien debe ganar las elecciones para poder gobernar nuestro país, pero la diferencia de número de votación, no es simplemente por una cuestión aritmética de sumar o restar, de realizar estadísticas y revisar que si en la lista nominal tenemos más 89 millones de electores y un 63.4290 por ciento salieron a emitir su voto, tenemos que 56 millones, 611 mil 027 mexicanos acudieron al llamado de la democracia.

Es algo más grande, más allá de las personas incluso, es el tema de entender como mexicanos que, con nuestro voto podemos cambiar el sentido de las cosas, como consideremos que es benéfico para nuestra nación. Si bien es cierto una gran parte del electorado no coincide con los postulados de la oferta política de quien obtuvo la mayoría de los votos…

…la realidad es que, a diferencia de otros sexenios, ese triunfo se encuentra más legitimado por la ciudadanía que ejerció su derecho a votar.

Es prematuro hacer juicios de valor, es más, es irresponsable decir si debe hacer o no tal cosa. El ganador en las urnas no gobierna aún pero lo cierto es que, a pesar de quienes no coinciden la sucesión del mando, se ha dado en condiciones muy distintas a las anteriores en las que hemos tenido elecciones organizadas por un árbitro que no sea el propio gobierno federal.

Con el consenso de la ciudadanía al emitir su voto el 1 de julio pasado, tendremos un gobierno revestido de legitimidad, esto es sumamente importante, porque permite que quien logró ser legitimado en las urnas a través del sufragio representa en mayor medida a quienes integramos la lista nominal, que no es solo un número, somos toda la ciudadanía que contamos con una credencial de elector.

Esa legitimidad alcanzada en las urnas ha permitido que los actos posteriores a la jornada electiva y previos a la toma de protesta que habrá de acontecer el próximo 1 de diciembre, sean dignos de un país con una democracia que ha madurado un poco más, al día de hoy institucionalmente existe un ambiente de calma, una transición respetuosa, eso no lo habíamos visto al final de otros mandatos, quizá es la inercia millennial de que con las redes sociales todo está más expuesto.

La aceptación mayoritaria hacia un futuro gobernante también supone un mayor escrutinio en la función que va a desempeñar, convirtámonos en una observación ciudadana de la función pública para el gobierno que iniciará en diciembre, sin otro apasionamiento que no sea el bienestar nuestro y del país, más allá de filias y fobias, la gran mayoría votó por esta opción de gobierno otorgando el mandato legal para el ejercicio del poder.

Ese mandato legal no es una carta al portador, en este momento de la historia de nuestro país, es la posibilidad y el anhelo de que todo mejore, de que sea para bien que la voluntad del pueblo se manifestó, un ejemplo de participación ciudadana y el convencimiento de que si participamos activamente podemos virar el destino de nuestra nación.

Ojalá a partir de este 2018 se nos haga una cívica costumbre salir a votar, a ejercer nuestro derecho, a manifestar en las urnas nuestra aceptación o rechazo, que sea la forma de “castigar” a los malos gobernantes, también la forma de “premiar” el buen desempeño, que sigamos expresando la voluntad a golpe de votos y que, finalmente nos deshagamos de los malos gobiernos.


Sandra Vivanco Morales. Twitter: @SandraVivanco13 Facebook: Sandra Vivanco Morales | Web: https://sandravivanco.wordpress.com

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