lunes 22 julio, 2024
Mujer es Más –
COLUMNA INVITADA

«EL BENEFICIO DE LA DUDA»: Extrañando a Berlusconi

Veo el video, en el Corriere della Sera, de una escena en la sección 502 de Milán, el 4 de marzo, durante las elecciones generales de Italia: una feminista topless se para en la mesa en donde se encuentran las boletas electorales y comienza a gritar: “Berlusconi has expirado”. El viejo político, quien se aproximaba a ejercer su voto, se aleja rápidamente. Los hombres de la seguridad intervienen y retiran a la mujer.

Berlusconi fue entrevistado y convirtió la escena en lo que más le gusta, un show con sentido del humor. “Ni siquiera la pude ver. Fue un fantasma. Nos ahorraríamos estas colas si hubiera voto electrónico”.

Puede ser que la joven tenga razón y Berlusconi sea sólo un personaje que adorna los eventos políticos pero que cada vez cuenta menos en términos de poder real. Pero éste, no es un espectáculo que me entusiasme. Ante lo que viene, quizás muchos lo vamos a extrañar. Sus fiestas, perversiones, trampas y fraudes terminarán siendo solo el recuerdo de una época en donde las agendas democráticas seguían discutiéndose en términos de derechos sociales, finanzas públicas, corrupción y lucha contra la mafia.

El pasado 4 de marzo la participación electoral en Italia superó el 70% y los resultados mostraron tres fuerzas principales, tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado: la coalición de centro-derecha (37% de los votos), el Movimiento Cinco Estrellas o M5S (33%) y la coalición de centro-izquierda (23%). Hace falta el 40% de los diputados para formar gobierno. Por lo cual ninguna de las tres fuerzas puede lograrlo por sí misma.

Al interior de la coalición centro-derecha llama la atención el desplazamiento del partido de Forza Italia de Berlusconi por el de La Liga de Matteo Salvini. Éste, es menos corrupto que el primero (hasta el momento) pero promueve una agenda política inquietante, centrada en el euroescepticismo y la xenofobia.

De haber obtenido más votos que la Liga, Forza Italia habría promovido a Antonio Tajani como presidente. Dada su trayectoria como funcionario de alto nivel en la Unión Europea y sus ideas políticas, habría sido muy complicado para él formar gobierno y, seguramente, se habría visto obligado a llamar a nuevas elecciones muy pronto. Un estado de aparente crisis que Italia conoce muy bien y que, en realidad, no suele producir inestabilidad ni en el gobierno ni en la economía.

Sin embargo, Salvini tiene otra perspectiva. En primer lugar, él sí, a diferencia de Tajani, buscará con posibilidades reales, unirse a Beppe Grillo, ya que tanto el M5S como la Liga, coinciden en puntos relevantes. ¡Cómo ocurrió esto! ¡no eran los grillini una opción ciudadana diferente a los partidos tradicionales! ¡no eran sus prioridades la reducción de los salarios de los funcionarios del gobierno y el mejoramiento del medio ambiente! Sí, pero todo esto cambió. Se hicieron partido, pese a su nombre, y se comportan como un partido, pese a su discurso.

A mediados del año pasado, tras algunas experiencias ruinosas y caóticas de gobiernos municipales del M5S, entre las que destacó la de la alcaldesa de Roma, Virginia Raggi, el partido de Grillo tuvo una terrible elección. Beppe cambió sus chivos expiatorios. Éstos dejaron de ser los miembros de la clase política y comenzaron a ser los gitanos y los inmigrantes.

El ascenso de Salvini y Grillo abre la puerta a que la tercera economía de Europa contribuya al colapso de la Unión Europea. Pues no sólo en xenofobia coinciden los grillini con La Liga, también coinciden en su euroescepticismo.

De lograrse la alianza entre el centro-derecha y el M5S habrá un gobierno fuerte, pero no se traducirá en mejores cosas. Los que más sufrirán serán los más débiles, los inmigrantes.

Además, de lograrse la alianza, se producirá una paradoja: los votos del empobrecido sur, en buena medida obtenidos por el M5S, servirán a La Liga, para formar un gobierno exactamente con aquellos a quienes el sur más repudia: a la derecha.

El nuevo populismo ha llegado con enorme fuerza a Italia, Salvini se ha declarado admirador de Donald Trump. El discurso de la “des-globalización” avanza. Pero en la realidad el Brexit de Inglaterra y el anti-TLCAN de Estados Unidos aún no se materializan. Italia se suma a esta tendencia pero ¿cuánto falta para que el discurso y las políticas concretas empiecen a embonar?

 

 


Jorge Federico Márquez Muñoz. Profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, Miembro del Sistema Nacional de Investigadores, Doctor en Ciencia Política, ganador del Reconocimiento Distinción Universidad Nacional para Jóvenes Académicos en el área de Docencia en Ciencias Sociales. (2012) y es autor, entre otros, de los libros: Envidia y Política en la Antigua Grecia, Más allá del Homo Oeconomicus y las Claves de la Gobernabilidad.

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