sábado 22 junio, 2024
Mujer es Más –
GILDA MELGAR

«DOLCE ÁLTER EGO»: “Avobsession”

Una nota publicada en la sección “Food” del NYT a principios de abril, tuvo eco en nuestra prensa debido a que hacía referencia a uno de nuestros alimentos y producto estrella: el aguacate mexicano.

La nota titulada “Con la llegada de Avocado Bar, Brooklyn lo tiene todo”, daba cuenta del arribo de un nuevo concepto gastronómico en la ciudad: el Avocado Bar, que tres jóvenes italianos entusiastas de nuestro aguacate abrieron en el distrito bajo el nombre de “Avocadería”. 

Inspirados en la moda europea del “Avocado toast” que invade a veganos y “healthy foodies”, los jóvenes empresarios crearon un concepto bajo el lema “Para tu placer y por tu bienestar”, con un menú apto para todos los gustos y comidas del día, y una clara influencia de las cocinas mexicana, japonesa y mediterránea.

Francesco Brachetti, el italiano creador de “Avocadería”, vivió un tiempo en nuestro país y –a decir de él mismo– una de las razones por las que decidió abrir ese lugar el año pasado fue que el aguacate “le robó el corazón”.

De acuerdo con la nota publicada por el diario estadounidense y la información en el sitio oficial del restaurante, se trata del primer bar de aguacate en el mundo, aunque ya no será el único, pues a principios de este año también se anunció la apertura de “The Avocado Show”, en Ámsterdam.

Gracias a las imágenes que Avocadería comparte en su cuenta de Instagram, podemos conocer parte de su menú, como el “Avomango smoothie” (perfecto para arrancar el día, especialmente para remontar la tristeza de los lunes); ensaladas del tipo “Quinoa and friends” con granos de quinoa, cubos de aguacate, kale, espárragos, vegetales verdes y aderezo de Lima; Bowls llenos de nutrientes como el que está inspirado en el Sashimi tuna bowl, que lleva trozos de atún, aguacate, mango y hojas verdes, y la “Avoburger”, compuesta por dos mitades de aguacate y rellena de salmón, rábano y hojas verdes.

Por supuesto, el bar también ofrece las famosas “Avotoast”, como la “Avorose”, consistente en una rebanada de pan tostado con una rosa de aguacate sobre hummus de betabel, bañada con aceite de oliva y rebozada con semillas u hojuelas de chile seco.

La página oficial de Avocadería invita a consumir el aguacate, ya que “nos provee de 20 nutrientes esenciales como el potasio, las vitaminas E y B, y el ácido fólico”, además de ser una fuente de fibra. En cuanto al sabor, el sitio menciona que nuestra fruta” combina y mejora casi todos los alimentos, a cualquier hora del día.

Además de enaltecer las cualidades de su producto estrella, Avocadería se asume como un restaurante de menú vegano, libre de gluten, propio para personas con un estilo de vida saludable. Por si esto fuera poco, también presume de ser un negocio socialmente responsable, porque los aguacates orgánicos que sirve (provenientes de Michoacán) son parte de una cadena de comercio justo y sustentable.  

Gracias a esta autodescripción y a los platos mencionados, es fácil imaginar que el target de “Avocadería” es igual al de sus dueños: jóvenes que rondan los 30 años de edad y que se dedican a la industria del arte y la moda. De hecho, el lugar está ubicado en uno de los distritos más cosmopolitas de Brooklyn, donde se asientan muchos talleres artesanales de vanguardia.

Ya hace unos dos años que, vía Instagram, observo esta obsesión con nuestro aguacate. Especialmente en los europeos, los que compiten día a día por la foto de la “Avotoast” más linda y perfecta, decorada con flores y alimentos de vívidos colores, como si de una de obra de arte se tratara.

No cabe duda que el alimento que para ellos es hoy algo “nuevo y exótico”, para nosotros ha sido el “pan de cada día”. En mi propia mesa el aguacate no falta un solo día a la hora de la comida, y es que, como bien dicen los italianos del Avocado Bar, con éste mejora el sabor de todo. En mi mesa es la mantequilla para el pan, relleno de tacos, topping de tostadas, complemento de caldos o sopas y adorno de ensaladas.

En mi tierra hay una expresión discriminatoria para referirse a los perros sin dueño o a las personas sencillas y poco ilustradas que yo escuchaba de niña en boca de los adultos. “Es un aguacatero”, decían las señoras señalando a los perros callejeros que se alimentaban con los aguacates caídos de los árboles de la vía pública. Y aunque el aguacate salvadoreño era un alimento de fácil acceso para todos y lo consumíamos a menudo, fue hasta que llegamos a México que le agarré el gusto, porque los aguacates mexicanos son incomparables en sabor y textura. Por eso entiendo bien a los europeos, aunque no sé bien si su “Avobssesion” me apena o provoca ternura.

Y, aunque usted no lo crea, también México se sube a la moda con la llegada de un Avocado Bar en el St. Regis Punta Mita de Nayarit, el que abrirá sus puertas esta semana en la playa de este exclusivo destino. Se sabe que servirá comidas, cenas, postres y hasta ¡coctelería! a base de aguacate.

Por lo pronto y ya que no puedo volar a NYC para sentirme a la moda, disfrutaré de un bowl con arroz japonés al vapor y unas rebanadas gruesas de aguacate michoacano bañadas con salsa de soya y ajonjolí tostado, mi forma favorita de disfrutarlo.

 

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