Por. Fernando Coca
X: @Fercoca
La crisis política de Francia está derivando en una crisis social por la convergencia de, al menos, cinco factores que encontraron un punto en común para confrontar al gobierno de Emmanuel Macron.
Todo comenzó con una crisis educativa por la falta de maestros, bajo presupuesto y deterioro de las instalaciones. Luego vino el reclamo de la pérdida del poder adquisitivo para enfrentar los costos del transporte, los alimentos, el pago de la luz y gasolinas u otros gastos primarios.
A esto se sumó la intención del gobierno galo de bajar el déficit fiscal mientras los sindicatos y burócratas reclaman recortes y congelamiento de salarios.
En Francia hay sectores que manifiestan que ya no confían en las instituciones políticas porque no responden a las necesidades sociales.
Y lo último es la respuesta de la policía ante las manifestaciones.
Con todas las diferencias de lo que ocurre en nuestro país, por ejemplo, la popularidad de Macron que tiene 15 por ciento de la simpatía popular al más del 60 por ciento que tiene la presidenta Claudia Sheinbaum marca el diferencial más importante en los hechos que inundan la vida pública de Francia.
Pero hay factores que, si no se les ponen atención, pueden desbordarse.
La crisis que vive la UNAM por la aplicación del examen de ingreso vía remota, en la que se descubrió un gran fraude, pone en tela de juicio la educación pública, y si le sumamos los conflictos que se tienen con la CNTE, hay que cuidar el tema educativo nacional.
El costo de las gasolinas y el incremento en varios de los productos de la canasta básica son indicadores de que hay un incremento en el costo de la vida, con todo y que el salario mínimo ha aumentado de forma creciente en los últimos cinco años.
La crisis del IMSS por el tema de suministro de insumos, medicamentos y el tema laboral pueden ser incentivo para que otros sindicatos y sectores de burócratas se sumen a las demandas más si tomamos en cuenta un factor como el de la modificación de las reglas de la Modalidad 40, que añadiría a los trabajadores del sector privado que pensaron su vida pensionada bajo esta modalidad.
Sumemos la incapacidad de muchísimos municipios y estados que no responden a la necesidad de seguridad pública y dotación de servicios en sus territorios.
Ya vimos la respuesta del gobierno de Jalisco ante la manifestación de los habitantes de la zona metropolitana por la dotación de agua que les llega sucia, maloliente y totalmente contaminada. El gobernador Lemus le dio a sus gobernados con toletes y tortura.
Hoy, en las demandas en México hay tensiones muy focalizadas, no existe aún un factor que amalgame las protesta, es decir, no hay elementos suficientes para una réplica como lo que sucede en Francia.
La lección que si podemos retomar de lo que allá sucede es que la estabilidad de un gobierno no depende exclusivamente de las mayorías parlamentarias o los resultados electorales. La estabilidad depende de la respuesta del Estado para garantizar los servicios, proteger los ingresos de las familias y abrir las vías de comunicación entre sociedad y gobierno.
Me dirán que la historia, las instituciones públicas y políticas de México y Francia no dan para que lo que pasa allá no suceda aquí.
La moraleja es que ningún gobierno debería confundir la ausencia de una protesta nacional con la ausencia de inconformidad social.
