La presidenta Claudia Sheinbaum, afirmó que su Gobierno no encubrirá a ningún funcionario acusado de vínculos con el narcotráfico; sin embargo, pidió “pruebas contundentes” conforme a la legislación mexicana y no sólo dichos de una persona, tras la acusación de Estados Unidos contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros nueve funcionarios y exfuncionarios.
En conferencia de prensa “Mañanera”, la primera mandataria, aseveró que México no permitirá “la intromisión o injerencia de un gobierno extranjero”.
“Nosotros no vamos a cubrir a nadie que haya cometido un delito. Sin embargo, si no existen pruebas claras, es evidente que el objetivo de estas imputaciones por parte del departamento de justicia es político. Debe quedar sumamente claro, bajo ningún motivo vamos a permitir la intromisión o injerencia de un gobierno extranjero en las decisiones que le competen exclusivamente al pueblo de México”, explicó.
La reacción de Sheinbaum ocurre luego de que el miércoles el Departamento de Justicia de EE.UU., a través de la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York, hiciera públicos cargos por presuntos delitos de narcotráfico y armas contra diez ciudadanos mexicanos, entre ellos Rocha Moya, un senador por Sinaloa y el alcalde de Culiacán (capital del estado), a quienes vincula con el Cártel de Sinaloa, particularmente con la facción de Los Chapitos.
